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| | |  | Biografia: Por: Cecil Canetti Anima Mundi sorprende, como todo enigma. Lo que parecía un capricho de niños snobs continúa su sino tortuoso, como un hilo invisible y tenaz, fantástico, para sus más cercanos seguidores. El aislado fenómeno de una banda de rock progresivo en Cuba sobrevive, con desconocidas reservas de buena salud ¡tal es su persistencia! por más de una década. Y como donde hay transparencia no hay secretos, la clave reside en una obstinada búsqueda de lo trascendente, en ver la vida como un paisaje de armonía y belleza, luz, amor total. Ellos no persiguen la popularidad, no buscan comercializarse, hacen la música que quieren, sucede… ¡y esperan por ustedes! La banda, gestada en la primavera de 1996, ha mantenido desde entonces un formato básico de guitarras eléctricas y acústicas, teclados, bajo y batería, a los que ocasionalmente se han incorporado la gaita gallega, la flauta celta, y otros instrumentos.
Su primer álbum, Septentrión (2001), producido de manera independiente, redimensionó la gaita a un plano de modernidad tal, fuera de su reducido espacio en los centros y sociedades españolas de La Habana, que hoy sus músicos son los responsables de que ese olvidado instrumento céltico, traído a Cuba por nuestros antepasados españoles, se integre al quehacer de conocidas agrupaciones de música popular cubana, entre ellas Buena Fe, Aceituna sin Hueso, Síntesis, o de músicos como David Blanco e Inti Santana. La universalidad de Anima Mundi reside en su propuesta de viaje hacia la espiritualidad esencial del ser humano, que nos traslada a una dimensión diferente. En el aspecto musical, se conecta con las bandas clásicas del mundo progresivo -Yes, Genesis, Rick Wakeman, King Crimson, Emerson Lake & Palmer- hasta los actuales The Flower Kings, pasando por la influencia de The Beatles, la música psicodélica de finales de los 60, algunos exponentes del rock espacial como Tangerine Dream y Klaus Schulze, música clásica y folck, Mike Oldfield… para regalarnos un paisaje sonoro propio e irrepetible.
Precisamente en el virtuosismo de su música está su fragilidad y su magia. Una particularidad que ha marcado a la agrupación es el cambio de integrantes, con la consiguiente irregularidad en escena. Situada en una frontera musical en tierra de nadie, muy pocos son en Cuba los músicos que se interesan o logran encajar en la manera de hacer de Anima Mundi, en un contexto económico precario donde, por otra parte, apenas existe sensibilidad para crear o escuchar este tipo de música, y mucho menos apoyo institucional para cultivarla.
El nacimiento del nuevo milenio legitimó la mayoría de edad de la banda, que hasta esa fecha existió como un proyecto experimental entre amigos. Virginia Peraza, Ariel Valdés, Abel González y Gustavo Comptis, músicos que compartían el gusto por el rock progresivo desde los años de estudios, se unieron en la aventura a Roberto Díaz, quien ya para 1996 tenía bien concebido el propósito. Ellos fundaron Anima Mundi –Roberto Díaz, voz y guitarra líder; Virginia Peraza, teclados; Ariel Valdés, batería; Gustavo Comptis, bajo y voz; Abel González, guitarra y voz-, e imprimieron su sello a la agrupación en tres demos: "Eterno Cauce" (1997), "Tierra Invisible" (1998) y "Más allá" (1999). Para 1999 "Las praderas del corazón" es el título emblemático de la banda, que ya cuenta con un buen número de fans. Con él se incorporan dos intérpretes de gaita gallega y flauta celta, Anaisy Gómez y Regis Rodríguez.
La más vieja disquera de Cuba, la EGREM, especializada en música tradicional y popular cubana, se muestra entonces interesada en grabarles un CD, que sólo quedó en promesas. Pero la banda sí conservo las gaitas insertadas en otros números, sobre todo en las presentaciones en vivo, con mucha aceptación por parte del público, lo que, conjuntamente con la entrada del bajista Ariel Ángel y el cantante Andremil Oropesa, marcó un cambio importante en la sonoridad de AM. Esta fue una etapa de muchos conciertos por toda Cuba, que se resume en el álbum Septentrión.
El 2001 es un año prolífero para la banda, que se inicia con la grabación de Septentrión. Anima Mundi concluye su primer CD a la vez que difunde su música por toda la isla en múltiples conciertos. En julio de 2002 Mellow Records lanza el disco con una importante crítica para la agrupación, que en agosto comienza a grabar su segundo álbum, Jagannath Orbit. Ariel Valdés viaja a Canadá después de dejar grabada la batería y todos los tracks. Y antes… un concierto de despedida al baterista y amigo, inolvidable para todos los que asistieron. Con una producción costosísima, múltiples recursos escenográficos –luces, proyección de imágenes, pantallas gigantes-, músicos invitados de la orquesta sinfónica; fagot, corno francés, clarinete y saxos, digeridoo, percusiones sinfónicas…, el concierto llevó a Anima Mundi casi a la ruina. Hasta hoy no han podido repetir ningún otro que se le acerque, pero su recuerdo permanece como un destello en la memoria: mínimo, intenso, inabarcable… Entre el 2003 y el 2006 Anima Mundi ofrece muy pocos conciertos, apenas en festivales nacionales de rock, con músicos invitados en drums y bajo, influenciados por el jazz y la música popular cubana. En el panorama musical nacional, donde se acentúa el desinterés hacia propuestas alternativas, la situación económica de la agrupación se vuelve crítica. Ariel Ángel la abandona en, y afortunadamente en septiembre de 2004 se suman Osvaldo Vieites (Osvy) y Yaroski Corredera, en drums y bajo, quienes rescatan para la banda el feeling rockero perdido desde la salida de Ariel Valdés. En el 2005 Osvy emigra a los Estados Unidos y en medio de tal inestabilidad se hace necesario comprar los equipos mínimos para hacer las grabaciones y mezclas en casa, y retomar la producción de Jagannath Orbit, el segundo disco, que sufre una transformación durante todos estos años. Con mucha proximidad al sinfonismo progresivo, todas las voces en inglés, excelente trabajo vocal y un nuevo cantante, Carlos Sosa, este álbum, que culminan en el 2007, supone cambios musicales básicos respecto al primero y una búsqueda en otras direcciones. En mayo de ese mismo año se incorpora Manuel Govín (Manolo), baterista de gran potencial y experiencia dentro de los sonidos intensos, capaz de ofrecer los contrastes apropiados a la música de Anima Mundi. De entonces acá han ofrecido algunos conciertos en vivo y preparan su nuevo álbum, del que solo sabemos es una mínima parte de las muchas novedades con que Anima Mundi aguarda la oportunidad favorable para ofrecerse a su público.
Musea Records, la reconocida disquera francesa, acaba de lanzar Jagannath Orbit, el último álbum de Anima Mundi.

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Demo: Etermo Cauce (© 1997) Demo: Tierra Invisible (© 1998) Demo: Mas Allá (© 1999) |  | CD: Septentrion (Mellow Records © 2002) 1. Horizonte 2:00 (instrumental) 2. Por Siempre 3:44 (instrumental) 3. Centinela 5:13 4. Caleidoscopio 2:22 5. Peregrino del Tiempo 11:31 6. Mas Allá 5:16 7. La Montaña del Vigia 4:25 (instrumental) 8. Las Praderas del Corazón 6:33 9. Tierra Invisible 3:51 (instrumental) 10. El Hallazgo 5:45 11. El Umbral 8:41 (instrumental) 12. Septentrión 11:16 | | CD: Jagannath Orbit (Musea Records © 2008) 1. We Are the Light. 17:43 Letra 2. The Awaken Dreamer in the Soul Garden Dreams the Flower Planets. 4:39 (instrumental) 3. Toward the Adventure. 6:20 4. There’s a Place not Faraway. 5:20 5. Jagannath Orbit (in the Orbit of Love). 11:46 6. Rhythm of the Spheres. 16:31 (Instrumental) 7. Sanctuary. 5:21
| Desde este enlace lo puedes comprar online: www.musearecords.com y tambien su primer disco: "Septentrion". | Más música aguarda por nuevos discos, y mientras, la banda crea, ingenia, concibe y espera… ¡espera por ti! *Siendo una rara avis en su entorno, no es posible comprender la evolución de Anima Mundi sin entender primero la situación de Cuba. La emigración, fenómeno que sufre cada familia en la isla, también ha golpeado a la familia AM: de los músicos que han pertenecido a la banda, actualmente viven 9 ¡nueve! fuera de cuba, y el vacío que han dejado ha sido difícil de sustituir muchas veces. A esto se suman las carencias materiales, de instrumentos, equipamiento, información, etc., y, sobre todo, la falta de atención casi total de los mass media hacia el rock, considerado todavía por muchos como influencia foránea y carente de identidad nacional. |