|
Puede que sea cierto, puede que el rock en esta isla haya
olvidado sus objetivos, su plan de consolidación y
desarrollo; sus inicios. Puede, además, que no existamos
como movimiento unitario y que discernamos el camino de la
consagración. Puede que sí, pero no es el caso
cuando se habla del festival más prominente del país
(sin que me tilden de categórico), no hay dudas, la
estructura y las potencialidades del Ciudad Metal en Santa
Clara son impredecibles y aplastantes.
“Viajamos en coche de segunda clase”
Luis Yuseff Reyes.
Yo también arriesgué mi columna
en un tren de quinta, 13 horas para llegar al lugar mágico
que tanto me sugestiona. Lo hice para no perderme el segundo
día de celebración, lamentando de todas maneras
el concierto inaugural bajo el encargo muy responsable de
Tesis de Menta en un centro “El Bosque” abarrotado
de invitados, músicos y personas vinculadas de cierta
manera al evento pero falto del abundantísimo público
“plebeyo” que toma posesión de la ciudad
con la llegada de cada octubre.
Así comenzaba la décima edición del festival
más añejo de todo el país; el Ciudad
Metal, versionándose en mil para alcanzar las tormentosas
expectativas ¿contra todo pronóstico? Y convencer.
Jueves XXV
Pasada
la 1.00 p.m. se inicia la presentación del nuevo
esfuerzo regional por decir lo que se hace. El amigo
Juan Paz (ex Azotobacter...) muestra una copia digital
del sitio oficial del estival Ciudad Metal ( www.cenit.cult.cu/sites/cuidadmetal)
con mucha información de buenísima calidad
para absorber y recordar los ´90 tristes en la
memoria pero con fortuna y valía. Nombres que
merecen agradecimiento (Estirpe, Sentencia, Alto Mando,
Gens, Proyecto X y Metal Oscuro) y respeto de causa;
que en ocasiones se difuminan en nuestra fragmentada
memoria e induzco recordar; volviendo así a los
inicios, a las raíces, quedándonos con
la bocanada del buen paso, del aire de antes. |
 |
Y luego tenemos esa sensación de claustrofobia
que impregna la lluvia cuando el cielo de Martha Abreu se
atraganta de nubes listas para jodernos todo lo que resta
de jueves, y apretar el programa, y sacar vaticinios de oscuros
futuros y graves desenlaces. La solución de los organizadores
me devuelve el alma al cuerpo, se corren las actividades y
los conciertos para que nadie se vaya sin tocar.
“El olvido se
está convirtiendo en parte de nuestra idiosincrasia”
Humberto Manduley.
Viernes XXVI
Toda la mañana fue premiada con infinidad de videos
en el local Luis Estévez... A los fanzines también
les llegó el momento pero en la Sala Caturla de la
Biblioteca Martí. Antonio “tony” Gonzáles
(El Punto Ge) y Michel y Alexander Sánchez (Scriptoriumzine)
proponían a los pocos participantes los últimos
números de sus creaciones de imprenta cada vez menos
artesanales y si obligados a ofrecer ese espacio perdido en
el camino de la omisión. Parece que hace mucho “las
más grandes” propuestas dejaron de mirar -archivar
e informar- el quehacer de la Oveja Negra de la Familia Cultural
Cubana; concepción que tomo de Santín Valdés.
 |
Bien
dentro de la tarde el programa nos guía hacia
el Mejunje, a la rockoteca de las bandas Eskoria y Unlight
Domain. La lluvia persistente mojó y continuaba
mojando, pero el punk llenó de adeptos al sagrario
santaclareño. Cuidado que son los mismos dementes
que conociste hace mucho quienes se plantaron ante el
público y la tarde fría. Las condiciones
eran pésimas como para ofrecer un buen concierto
y solo el punk eskoriano podía reponerse a semejante
obsesión. Gracias. |
A los
Unlight Domain no les reprocho nada; al cerebro que
pensó –y dejó- que una banda de
Black noventón podría tocar a paridad
en semejante ambiente si tengo muchas cosas que decirle.
Pese a todo, los minutos en escena fueron de bien a
mejor, caldeando el show que alcanzó el gran
momento en la fusión de voces con la cantante
de Puertas Negras; oferta que muchos agradecen. Estos
conciertos en las tardes aunque puedan tener buenísima
intención, lejos de ampliar opciones solo muestran
diferencias de toda índole (audio, escenarios,
oportunidades) y arrastran las faltas de aseguramiento
que provoca asumir dos espacios en una misma jornada.
Al cartel nocturno se sumaba Rice and Beans pues habían
quedado plantados por la lluvia la noche anterior. Comenzaba
Akupuntura, reverdecidos en el empeño de abrir
los conciertos nocturnos de la X edición y por
la sagaz presentación de Juanito Camacho. Todo
un correcto concierto pero sin trascender o pedir nuevos
escaños hacia el cielo. Seguido, los C-Men, desprendidos
de los polémicos K.K. con una onda experimental
y a veces en exceso que descuida la parte técnica.
Una idea envidiable si hubieran llenado la sed de su
público que le reclamaba de seguro más
creatividad.
|
 |
Blinder se ha transformado en lo más
compacto y contundente de la escena santaclareña actual.
Su sonido es cada vez mejor elaborado y su vocal y drum se
comparten las arremetidas sorpresivas en los temas; a todo
súmele la escena lúcida, los aplausos, chiflidos
y caras de felicidad.
 |
Lástima que se ha perdido otra banda
de “casi” punk. En esta ocasión los asesinos
fueron Rice and Beans que tocaron hard-core en todo su show,
a excepción de los viejos temas (Welcome to Cuba…)
que mantienen su fuerza indiscutible. Este proceso de radicalización
–por llamarlo de algún modo- se trueca en paralelismo
o facilismos pues a este paso las corrientes más movidas
están destinadas a barrer con las demás. Pero
como todavía falta mucho para semejante proceso, se
anuncian los gélidos Mephisto. Estos añejos
tenían trabajo por partida doble pues estuvieron ausentes
en la novena edición y ahora cerraban el broche del
viernes con abismal retraso y por ende muchísimo menos
público. Pero, definitivamente José Geriam (guitarra
líder) tenía razón cuando me dijo que
mientras la luna llena coronara lo alto, la actuación
no tendría problemas; y fue tremenda. Respaldados por
todo el público salieron aceleradísimos para
en los finales sorprender con la versión (mucho mejor
trabajada hacia el black) de ese gran tema guerrero de Manowar
e irse cambiando de puestos de trabajo.
“Estopa quiso sembrar un jardín
de marihuana de la buena y yo recomiendo un organopónico
cubierto de autocrítica, de sentido común”
Alexander Sánchez Salazar.
Sábado XXVII
Desde las 9:00 a.m. en el Mejunje se realiza el Festival de
Tatuaje; oferta tradición entre la gente que asiste
al evento.
 |
Inusual,
pero muy buen ejercicio para la buena memoria fue la
Peña de Rock con música de los ´70
y ´80 en el parque las Arcadas, que amplía
la diversidad de propuestas diurnas y los lugares de
reunión. Muy bien pensado el décimo programa
que aspira sin dudas a expandirse por diferentes lugares
de la ciudad mientras cumplan el requisito de mínima
separación uno de otro y se encuentren dentro
del centro de la ciudad.
A la segunda noche de conciertos se sumó Combat
Noise que habían sido comprometidos a cerrar
el jueves. Feedback rompieron los 6 sentidos con su
acople a 100% desde el principio sin embargo el público
tardó mucho más en darse por enterado
de la calidad de acordes sobre el escenario. Otro que
se sumó al momento fue el vocal de C-Men, que
en ocasiones se me hizo innecesario hasta los temas
del último álbum y el cover a Eskoria:
No te metas en mi vida. |
El audio subió su master para recibir
a los transgresores Azotobacter con sus temas clásicos
que muestran principalmente la fuerza de hace mucho. Arriba
se disparaban temas del Welcome to Machine y abajo se respondía
con el harcore/slam que tanto complace. Se va coincidentemente
la corriente por unos cinco minutos pues de seguro Santa Clara
está más metida que nunca en reparaciones eléctricas.
Y con la llegada de las luces sale Juan Camacho (la mejor
opción para reparar los daños del presentador
español) y anuncia a Combat Noise: una máquina
de elogios…bien merecidos. Poder es la manera más
racional de calificar una de las actuaciones más esperadas
del festival.
Chlover lamentó la ausencia de su vocal a pesar del
esfuerzo del suplente. Se perdían fragmentos de los
textos aunque lo demás fue tratado con minuciosidad.
Concierto no tan brillante (como se espera de Chlover) que
la lluvia interrumpía tempranamente como hace un año
en la noche de clausura.
“Avizorar abismos, permite
trazar puentes”
Alex Fleites.
Domingo XXVIII
El domingo fue bendecido por la conferencia sobre rock de
Juan Camacho en el Centro Patrimonio. Visiones muy personales
fueron compartidas por este investigador, comunicador, promotor
y crítico que no deja de asombrar con la multiplicidad
de puntos de vista con los que enfrenta la compleja evolución
del rock internacional. Según Camacho –conversación
que sostuvimos después- escenarios como el Ciudad Metal
son joyas para la música rock en Cuba que deben preservarse
aunque estén dedicados principalmente a promocionar
la parte más extrema del catálogo de bandas.
Terminado
el alimento intelectual se podía optar por la
rockoteca (con música mucho más actual)
en el parque las Arcadas nuevamente…
Nunca he apoyado la idea de repetir una banda en el
programa de los festivales, pero en esta ocasión
la segunda parte del concierto de Chlover si tuvo mejor
finalidad. Abrieron con pie derecho una noche que congregaría
a los locales Scythe, Necrófago, Cry out For
y los habaneros Escape. Una sorpresa y un verdadero
logro que los Scythe aún existan y con semejante
poderío musical. Señalarles únicamente
el bache que radica en el front-man (con muy buena voz)
que debe insertarse mejor como pantalla e imagen de
una banda extrema. Por lo demás deseo verlos
muchas veces e invitarlos a mantener mercados como esos. |
 |
Conceptos musicales interesantes se manejan
en la sonoridad de Necrófago. Si tan prometedora es
la banda de placetas tan decepcionante es la falta de cohesión.
El arrítmico vocal hace que no quede otra alternativa
que el descontrol; primero del batería y más
tarde el bajo. Justo G. (guitarra) echándose al hombro
toda la parte técnica, apostándole de seguro
a los años al traste, pero queda detrás toda
una banda sin entender el acople.
Irrumpen los Cry out For, locales que cuentan con el apoyo
incondicional de su público; y a ellos se entregaron
con todo ánimo. Hasta en el Conteo Final de Europe,
se vio más el esfuerzo por complacer que un gran trabajo
musical o de apropiación.
 |
Llegó un cierre sin tedio; al menos Escape
no dejó que afloraran tales males con su mortal
ruido…ya no hay marcha atrás; somos invencibles
–dice el quinteto- ¡que así sea!
Solo pido atender –quede claro que no es solamente
para los organizadores del Ciudad Metal- con mayor
mesura la seguridad de las bandas cuando están
sobre un escenario. Si no prima el respeto se deben
buscar alternativas para proteger a quienes dan lo
mejor de sí junto a los que en multitudes lo
disfrutan.
Despido el festival de Santa Clara agradecido, sobre
todo, por el sudor y el ajetreo de los organizadores,
la entrega infinita de las bandas y sobre todas las
cosas a los compinches sagrados, a la multitud más
fiel, a nuestro público, que hacen al Ciudad
Metal, un festival…¡Enorme!
Por: Antonio Ernesto Planos
Samón.
|
|