"Después de todo; la consagración”

Festival Nacional de Rock Ciudad Metal 2007

X Edición, del 24 al 28 de Octubre

Plaza Sandino. Santa Clara.

“Brevísima crónica de largos y valiosos días”

Por: Antonio Ernesto Planos Samón.

Fotos: Varios


Puede que sea cierto, puede que el rock en esta isla haya olvidado sus objetivos, su plan de consolidación y desarrollo; sus inicios. Puede, además, que no existamos como movimiento unitario y que discernamos el camino de la consagración. Puede que sí, pero no es el caso cuando se habla del festival más prominente del país (sin que me tilden de categórico), no hay dudas, la estructura y las potencialidades del Ciudad Metal en Santa Clara son impredecibles y aplastantes.

“Viajamos en coche de segunda clase”

Luis Yuseff Reyes.

Yo también arriesgué mi columna en un tren de quinta, 13 horas para llegar al lugar mágico que tanto me sugestiona. Lo hice para no perderme el segundo día de celebración, lamentando de todas maneras el concierto inaugural bajo el encargo muy responsable de Tesis de Menta en un centro “El Bosque” abarrotado de invitados, músicos y personas vinculadas de cierta manera al evento pero falto del abundantísimo público “plebeyo” que toma posesión de la ciudad con la llegada de cada octubre.

Así comenzaba la décima edición del festival más añejo de todo el país; el Ciudad Metal, versionándose en mil para alcanzar las tormentosas expectativas ¿contra todo pronóstico? Y convencer.

Jueves XXV

Pasada la 1.00 p.m. se inicia la presentación del nuevo esfuerzo regional por decir lo que se hace. El amigo Juan Paz (ex Azotobacter...) muestra una copia digital del sitio oficial del estival Ciudad Metal (www.cenit.cult.cu/sites/cuidadmetal) con mucha información de buenísima calidad para absorber y recordar los ´90 tristes en la memoria pero con fortuna y valía. Nombres que merecen agradecimiento (Estirpe, Sentencia, Alto Mando, Gens, Proyecto X y Metal Oscuro) y respeto de causa; que en ocasiones se difuminan en nuestra fragmentada memoria e induzco recordar; volviendo así a los inicios, a las raíces, quedándonos con la bocanada del buen paso, del aire de antes.

Y luego tenemos esa sensación de claustrofobia que impregna la lluvia cuando el cielo de Martha Abreu se atraganta de nubes listas para jodernos todo lo que resta de jueves, y apretar el programa, y sacar vaticinios de oscuros futuros y graves desenlaces. La solución de los organizadores me devuelve el alma al cuerpo, se corren las actividades y los conciertos para que nadie se vaya sin tocar.

“El olvido se está convirtiendo en parte de nuestra idiosincrasia”

Humberto Manduley.

Viernes XXVI

Toda la mañana fue premiada con infinidad de videos en el local Luis Estévez... A los fanzines también les llegó el momento pero en la Sala Caturla de la Biblioteca Martí. Antonio “tony” Gonzáles (El Punto Ge) y Michel y Alexander Sánchez (Scriptoriumzine) proponían a los pocos participantes los últimos números de sus creaciones de imprenta cada vez menos artesanales y si obligados a ofrecer ese espacio perdido en el camino de la omisión. Parece que hace mucho “las más grandes” propuestas dejaron de mirar -archivar e informar- el quehacer de la Oveja Negra de la Familia Cultural Cubana; concepción que tomo de Santín Valdés.

Bien dentro de la tarde el programa nos guía hacia el Mejunje, a la rockoteca de las bandas Eskoria y Unlight Domain. La lluvia persistente mojó y continuaba mojando, pero el punk llenó de adeptos al sagrario santaclareño. Cuidado que son los mismos dementes que conociste hace mucho quienes se plantaron ante el público y la tarde fría. Las condiciones eran pésimas como para ofrecer un buen concierto y solo el punk eskoriano podía reponerse a semejante obsesión. Gracias.
A los Unlight Domain no les reprocho nada; al cerebro que pensó –y dejó- que una banda de Black noventón podría tocar a paridad en semejante ambiente si tengo muchas cosas que decirle. Pese a todo, los minutos en escena fueron de bien a mejor, caldeando el show que alcanzó el gran momento en la fusión de voces con la cantante de Puertas Negras; oferta que muchos agradecen. Estos conciertos en las tardes aunque puedan tener buenísima intención, lejos de ampliar opciones solo muestran diferencias de toda índole (audio, escenarios, oportunidades) y arrastran las faltas de aseguramiento que provoca asumir dos espacios en una misma jornada.

Al cartel nocturno se sumaba Rice and Beans pues habían quedado plantados por la lluvia la noche anterior. Comenzaba Akupuntura, reverdecidos en el empeño de abrir los conciertos nocturnos de la X edición y por la sagaz presentación de Juanito Camacho. Todo un correcto concierto pero sin trascender o pedir nuevos escaños hacia el cielo. Seguido, los C-Men, desprendidos de los polémicos K.K. con una onda experimental y a veces en exceso que descuida la parte técnica. Una idea envidiable si hubieran llenado la sed de su público que le reclamaba de seguro más creatividad.

Blinder se ha transformado en lo más compacto y contundente de la escena santaclareña actual. Su sonido es cada vez mejor elaborado y su vocal y drum se comparten las arremetidas sorpresivas en los temas; a todo súmele la escena lúcida, los aplausos, chiflidos y caras de felicidad.

Lástima que se ha perdido otra banda de “casi” punk. En esta ocasión los asesinos fueron Rice and Beans que tocaron hard-core en todo su show, a excepción de los viejos temas (Welcome to Cuba…) que mantienen su fuerza indiscutible. Este proceso de radicalización –por llamarlo de algún modo- se trueca en paralelismo o facilismos pues a este paso las corrientes más movidas están destinadas a barrer con las demás. Pero como todavía falta mucho para semejante proceso, se anuncian los gélidos Mephisto. Estos añejos tenían trabajo por partida doble pues estuvieron ausentes en la novena edición y ahora cerraban el broche del viernes con abismal retraso y por ende muchísimo menos público. Pero, definitivamente José Geriam (guitarra líder) tenía razón cuando me dijo que mientras la luna llena coronara lo alto, la actuación no tendría problemas; y fue tremenda. Respaldados por todo el público salieron aceleradísimos para en los finales sorprender con la versión (mucho mejor trabajada hacia el black) de ese gran tema guerrero de Manowar e irse cambiando de puestos de trabajo.

“Estopa quiso sembrar un jardín de marihuana de la buena y yo recomiendo un organopónico cubierto de autocrítica, de sentido común”

Alexander Sánchez Salazar.

Sábado XXVII

Desde las 9:00 a.m. en el Mejunje se realiza el Festival de Tatuaje; oferta tradición entre la gente que asiste al evento.

Inusual, pero muy buen ejercicio para la buena memoria fue la Peña de Rock con música de los ´70 y ´80 en el parque las Arcadas, que amplía la diversidad de propuestas diurnas y los lugares de reunión. Muy bien pensado el décimo programa que aspira sin dudas a expandirse por diferentes lugares de la ciudad mientras cumplan el requisito de mínima separación uno de otro y se encuentren dentro del centro de la ciudad.

A la segunda noche de conciertos se sumó Combat Noise que habían sido comprometidos a cerrar el jueves. Feedback rompieron los 6 sentidos con su acople a 100% desde el principio sin embargo el público tardó mucho más en darse por enterado de la calidad de acordes sobre el escenario. Otro que se sumó al momento fue el vocal de C-Men, que en ocasiones se me hizo innecesario hasta los temas del último álbum y el cover a Eskoria: No te metas en mi vida.

El audio subió su master para recibir a los transgresores Azotobacter con sus temas clásicos que muestran principalmente la fuerza de hace mucho. Arriba se disparaban temas del Welcome to Machine y abajo se respondía con el harcore/slam que tanto complace. Se va coincidentemente la corriente por unos cinco minutos pues de seguro Santa Clara está más metida que nunca en reparaciones eléctricas. Y con la llegada de las luces sale Juan Camacho (la mejor opción para reparar los daños del presentador español) y anuncia a Combat Noise: una máquina de elogios…bien merecidos. Poder es la manera más racional de calificar una de las actuaciones más esperadas del festival.

Chlover lamentó la ausencia de su vocal a pesar del esfuerzo del suplente. Se perdían fragmentos de los textos aunque lo demás fue tratado con minuciosidad. Concierto no tan brillante (como se espera de Chlover) que la lluvia interrumpía tempranamente como hace un año en la noche de clausura.

“Avizorar abismos, permite trazar puentes”

Alex Fleites.

Domingo XXVIII

El domingo fue bendecido por la conferencia sobre rock de Juan Camacho en el Centro Patrimonio. Visiones muy personales fueron compartidas por este investigador, comunicador, promotor y crítico que no deja de asombrar con la multiplicidad de puntos de vista con los que enfrenta la compleja evolución del rock internacional. Según Camacho –conversación que sostuvimos después- escenarios como el Ciudad Metal son joyas para la música rock en Cuba que deben preservarse aunque estén dedicados principalmente a promocionar la parte más extrema del catálogo de bandas.

Terminado el alimento intelectual se podía optar por la rockoteca (con música mucho más actual) en el parque las Arcadas nuevamente…

Nunca he apoyado la idea de repetir una banda en el programa de los festivales, pero en esta ocasión la segunda parte del concierto de Chlover si tuvo mejor finalidad. Abrieron con pie derecho una noche que congregaría a los locales Scythe, Necrófago, Cry out For y los habaneros Escape. Una sorpresa y un verdadero logro que los Scythe aún existan y con semejante poderío musical. Señalarles únicamente el bache que radica en el front-man (con muy buena voz) que debe insertarse mejor como pantalla e imagen de una banda extrema. Por lo demás deseo verlos muchas veces e invitarlos a mantener mercados como esos.

Conceptos musicales interesantes se manejan en la sonoridad de Necrófago. Si tan prometedora es la banda de placetas tan decepcionante es la falta de cohesión. El arrítmico vocal hace que no quede otra alternativa que el descontrol; primero del batería y más tarde el bajo. Justo G. (guitarra) echándose al hombro toda la parte técnica, apostándole de seguro a los años al traste, pero queda detrás toda una banda sin entender el acople.

Irrumpen los Cry out For, locales que cuentan con el apoyo incondicional de su público; y a ellos se entregaron con todo ánimo. Hasta en el Conteo Final de Europe, se vio más el esfuerzo por complacer que un gran trabajo musical o de apropiación.

Llegó un cierre sin tedio; al menos Escape no dejó que afloraran tales males con su mortal ruido…ya no hay marcha atrás; somos invencibles –dice el quinteto- ¡que así sea!

Solo pido atender –quede claro que no es solamente para los organizadores del Ciudad Metal- con mayor mesura la seguridad de las bandas cuando están sobre un escenario. Si no prima el respeto se deben buscar alternativas para proteger a quienes dan lo mejor de sí junto a los que en multitudes lo disfrutan.

Despido el festival de Santa Clara agradecido, sobre todo, por el sudor y el ajetreo de los organizadores, la entrega infinita de las bandas y sobre todas las cosas a los compinches sagrados, a la multitud más fiel, a nuestro público, que hacen al Ciudad Metal, un festival…¡Enorme!

Por: Antonio Ernesto Planos Samón.