EN HORA BUENA!

Por: Antonio Ernesto

Quien no hurga en la historia musical villaclareña y le dicen que placetas durante los días 27,28 y 29 de julio será sede de un Festival Nacional de Rock Extremo, piensa de seguro que es la primera incursión de este municipio en empresas como estas.

Más no es tan llana la cosa.

Luego de la muerte del virtuoso Mario Dalí en 1991, algunas pocas instituciones con ganas de trabajar bien y aficionados resueltos logran dar vida al movimiento que existía en la pequeña ciudad institucionalizándola como festival de música rock. La inversión se hizo mayor cuando la perspectiva de sus fundadores decidió ensancharse y repetir dos años más tarde el mismo evento. Pero la retórica se hace más difícil frente a los problemas que, más unidos que los placeteños lograron tronchar la vida a uno de los más antiguos esfuerzos pro-rock del país.

Solo 3 festivales pudieron ver luz, repartidos en los años 1992; 94 y 1996. La época restante fue silenciada en absoluto, adjudicándose el protagonismo la cabecera provincial, Santa Clara con su glorioso Ciudad-Metal.

A 16 años de la muerte de Dalí y 11 del último esfuerzo, Placetas se muestra nuevamente como anfitriona del rock nacional y culpable de este Festival de Música Extrema “Mario Dalí: in memoriam”, continuidad locuaz de esa añeja idea. En cuanto a las bandas imbricaban a ciudades como Stgo de Cuba, Holguín, Camagüey, Sancti Spíritus, Cienfuegos, Villa Clara y Ciudad Habana en un programa, lástima, no muy apretado que proponía en todas las tardes proyección de videos y algo de música.

CANCERBERO

Los conciertos comenzaban pasada las 9 de la noche en el Cine Rialto, lugar que no me agradó desde un inicio porque hacía un poco sedentaria la actuación de “bandas extremas” como ya dije. El público debía permanecer sentado, literalmente hablando para así dejar ver al que estaba situado detrás. Súmele a esta adaptable incomodidad el empeño auditivo que tuve que hacer para disfrutar realmente de cada banda pues el sonido fue asegurado por un audio de poca monta que “hizo lo que pudo”. Así y todo sale Cancerbero a romper el hielo, fajarse con el audio e intentar parar de sus asientos a medio cine. Romper el hielo y domar el audio en los desajustes de banda abridora si pudo cumplírseles pero nadie se paró ante la escena algo pobre de estos espirituanos. Aparece Necrófago que no fue lo mejor de la noche pues los he visto en mejores tiempos. Su bajo debe tener más protagonismo en cada tema y entre todos y el batería un pedacito de más cohesión. Para suerte llegan “los hijos de la tierra indómita” Tragedy, que se llevó cuantas palmas había en pares allí. Espero y este sea el cuarteto perfecto completado con un bater colombiano que asombró con su oficio y la sureña manera de golpear. Bravo para los santiagueros que no consumieron los 45minutos y mandaron más temprano a Schyte, otros locales que entraron con algunas desavenencias en un principio con su drum digital pero luego borrón y todos complacidos. La noche marchaba de menos a más cuando Grinder Carnage fue castigado por el audio en el inicio de su presentación. Lamentable fue también el alto volumen del par de guitarras en todo su espectáculo; solo esos fueron los detalles que no hicieron cinco estrellas la arremetida magistral de esta banda en casi una hora de fervor. Y fue así, después de una noche equilibrada que entran los camagüeyanos para llevarse lo mejor del concierto.

NECROFAGO

Con la sexta y última banda del programa: Ancestor, tuvimos un bien merecido descanso del grincore al pasar al black underground (mas bien tradicional) pero con fuerza y bien dirigido. Solo les reprocho lo poco de su presentación y agradezco el cover a Bathory que tanto disfrutamos los presentes en el fin de la noche.

TRAGEDY


Las actuaciones del domingo marcaban el éxodo del festival, esa noche la balanza estuvo mejor repartida en cuanto al desempeño musical de las bandas con la penosa excepción de Resistencia, quienes mostraron muy poco de su calidad para imbricarse en empeños mayores. Fueron la oveja negra en un evento que reunió a bandas poco conocidas pero de un tecnicismo alentador.

DANA

La premura por darse a conocer en la escena nacional sin estar preparado no puede ser el factor que destiña noches como esas. Mortuory emparejó las acciones; con el mínimo de errores presentó una clase de lo extremo que hizo que el público quedara satisfecho. Yo no puedo decir lo mismo; esperaba más fuerza de cada uno de ellos frente a su instrumento. El siempre bien recibido estilo de Azotobecter, el black cienfueguero de Dana y los Blinder sellaron un festival por todo lo alto y con el máximo de exigencias acometidas. Quedó claro con esta reedición de Placetas que hay mucha tela de primera todavía por donde cortar y nutrirse sin tener que recurrir al exceso de bandas capitalinas. Esta es una tónica de moda en los grandes escenarios del país contra la que se proyectan los organizadores del Mario Dalí: in memoriam. A decir de Justo Germán; cabeza del evento, explicaba: -El festival es de música extrema, las bandas también aunque siempre buscaremos un par de excepciones. Es un modo de variar, de hacerlo íntimo e irnos diferenciando del Ciudad-Metal.

BLINDER

Loable la intención por desempolvar viejas historias y solo pido huir de contratiempos que se pueden resolver sin pedir ayuda en la luna. Eso sí, amerita más promoción para atraer al público entendido -y al profano- que asistió de manera endeble esta vez y recomiendo que nunca olvidemos a quienes teorizan y archivan estos acontecimientos. Hablo de fanzines como Scriptorium, Polilla, El Punto Ge y Turbulencia que brillaron de ausencia y omisión.

Tener en cuenta estos desajustes para no repetirlos el próximo año, marcar una identidad y alimentar la locomotora echada en marcha es la tarea que más pide ahora.

Lo bueno es que con bandas noveles reaparece Placetas y el Festival de Música Extrema “Mario Dalí: in memoriam”.

¡Enhorabuena!

Antonio Ernesto Planos Samón.
Estudiante de Historia del Arte.
Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.