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Réplica III:
“Imagen, Underground y otras pesadillas…”
Por: Juan Carlos Torrente
Zona de Combate Zine
(Combat Noise Banda) |
No somos imparciales al ripostar en
cada RÉPLICA. Para ser neutrales tendríamos
que desligarnos del teatro diario de los acontecimientos,
apartarnos del ambiente que nos rodea, salirnos del
Movimiento que por encima de todo defendemos y no
vamos a llegar a tanto.
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Sabemos que nuestro punto de vista causará
escozor en algunos, que para nuestros detractores continuaremos
siendo los friquis sucios y malos, los eternos culpables,
la eterna pesadilla. Pero somos de los que le hemos cogido
el gustico al apodo y hemos dicho: Eh, alto un momento, ¿por
qué seguir callados? Basta ya de dar la espalda y escabullirnos
frente a nuestros perseguidores.
Sépase que a un inadaptado social en Cuba se le llama
lumpen, delincuente, vago, etc. independientemente de la música
que consuma. A los metaleros, punkies y hardcoreros nos llaman
friquis por nuestras características visuales, no porque
estemos sin trabajo o seamos unos borrachos. La palabrita
en cuestión se asocia a nuestra imagen y es por eso
que hay quienes decimos… Sí, somos friquis ¡y
qué! La forma de vestirse, de peinarse y hasta de caminar
le da sentido de pertenencia a los grupos socio-culturales.
Nuestra imagen, no sabemos por qué algunos quieren
negarlo, nos separa del resto y nos une más como Movimiento.
Así que estamos muy orgullosos de ella.
Pero hay otros friquis que fruncen el entrecejo cuando escuchan
la palabra fatal a sus espaldas o cuando un colega se expresa
como sigue: nosotros los friquis, generalizando el apelativo.
Y bien, en el resto del mundo la palabra freak se asocia a
individuos estrafalarios no aceptados por la sociedad y los
hay en la escena del Rock, así como en otros escenarios
que nada tienen que ver con nosotros. Por eso pensamos que
a los que les molesta el mote, están en su derecho;
al fin y al cabo, es un calificativo con el que la población
trata de insultarnos. Solo que hay que tener en cuenta que
los friquis no somos un grupo de marginales. La mayoría
trabajamos, estudiamos y de una forma u otra estamos vinculados
a la sociedad. Somos marginados, eso sí, pero por nuestra
apariencia. Somos criticados sobre la base de estereotipos
que también incluyen nuestra actitud y forma de vida.
Este fanzine ha asumido el papel que le corresponde frente
a los detractores del Metal y ha aceptado el reto, ha decidido
limpiar la afrenta en batalla sin que importen las consecuencias.
Por eso queremos dejar claro nuestros puntos de vista, sin
agredir a nadie, más bien defendiéndonos de
los que cada vez que escriben un artículo no escatiman
espacio en desvirtuarnos.
Por ejemplo, para el autor que a continuación citamos,
nuestra Escena está dada por muestras de ocasional
talento y cultores ocasionales, que apegados a variantes de
moda no hacen sino imitar posturas y conductas que nada tienen
que ver con nosotros. (“El rock en Cuba.” --Punto
Ge # 7--) Para este comentarista, una de las causas fundamentales
que ha conspirado para que el Rock en Cuba siga siendo un
fenómeno de minorías diferentes al resto tiene
que ver con “estas desviaciones” en sus principales
protagonistas, los músicos y así lo define en
el mismo artículo.
Pues bien, los metaleros, hardcoreros y punkies cubanos conformamos
el 99 porciento de lo que aquí se denomina fenómeno
Rock nacional. Así que cuando este autor se refiere
a los rockeros, asumimos que nos señala a nosotros,
a los friquis y no a los pseudo roqueros estilo la novela
cubana. Si tenemos esto en cuenta, este fanzine quiere saber:
¿en qué país del mundo somos un fenómeno
de mayorías iguales al resto? porque se sabe que hay
festivales a los que van setenta mil metaleros… pero
el que piense que en EUA, Japón o Inglaterra, la mayoría
del pueblo o de la juventud es metalera, está en un
grave error.
Con respecto a las bandas de efímera duración
y mala calidad a las que parece referirse con lo de cultores
ocasionales y muestras de ocasional talento, opinamos que
no es justo disminuir ningún esfuerzo --por pequeño
que sea-- si viene con buenas intenciones. Es necesario estimular
a las bandas noveles (y a las veteranas) a que tomen las cosas
con más seriedad, es cierto… pero hay que saber
tratar el asunto. Recuérdese que salvo algunas excepciones
siempre se comienza desde abajo, que la mayoría de
las grandes bandas de Metal han sido fundadas por jóvenes
imberbes carentes de dinero y que apenas sí sabían
tocar sus instrumentos. De los inspirados no todos tienen
el talento o las fuerzas para continuar y eso, en nuestra
Escena, acontece como proceso de selección natural
donde la persistencia es básica. No hay por qué
extrañarse, ¡eso es parte del gran evento que
significa el Metal para sus seguidores, es parte de nuestra
forma de vida! ¿Qué friqui no soñó
alguna vez con tener una banda? ¿Cuántos no
comenzaron sus proyectos como mera diversión, sin pensar
que con el paso del tiempo llegarían a conformar bandas
de culto?
En la escena inglesa, dado el nivel de vida de sus habitantes,
cada metalero tiene la oportunidad real de hacer un grupo,
por lo que hay un porciento altísimo de bandas mediocres
dando conciertos. Ahora, ¿qué comentarista pierde
su tiempo con los que “no tienen talento” y tocan
por unas cervezas en un club de mala muerte? Ninguno. Menos
aún, echarles la culpa de los problemas de la Escena.
¿Saben por qué? Los que hacen lo posible por
mantener su grupo y no lo logran, los que tratan de sobresalir
y no lo consiguen, los que solo quieren divertirse y no tienen
talento… No-Son-Noticia.
Este fanzine es lo suficientemente humilde como para reconocer
que no le gustan Los Papines, pero que sus músicos
son geniales y su arte inigualable. Sabemos que no todo lo
que no nos gusta es de mala calidad o mediocre. Sin embargo,
cuando este autor dice que solo hay muestras de ocasional
talento entre los músicos del Movimiento, se nos hace
obvio que no le gustan la mayoría de las bandas del
patio (recomendamos leer el artículo completo y otros
publicados por él en “El Punto Ge”). Es
más, nos parece que en su aversión por los grupos
nacionales está siendo rigurosamente ligero. Nosotros
podemos decir que la mayoría de los friquis piensa
lo contrario, que están orgullosos de las bandas cubanas
de Metal y ser igual de subjetivos. Pero así y todo,
a pesar de la relativa importancia que tienen estos criterios,
dada la naturaleza de los mismos, no aceptamos la opinión
de nuestro amigo como válida. Puede que tenga razón
al darnos tan poco crédito; es un punto de vista. Pero
el tono en que está redactado el artículo no
es el que tiende la mano y eso lo descalifica con anticipo.
Y su alegato al referirse a las bandas continúa nadando
en la superficie: ¿Hasta cuándo vamos a seguir
viendo al Rock como un simple divertimento de un período
de nuestras vidas, como ente facilitador para adquirir placeres
desconocidos y una suculenta cantidad de grupies? Y de repente
nos surge otra pregunta, ¡¿Y ESO QUÉ?!
¡Si es que no hay nada más normal en el mundo!
¿Cuántos actores de teatro, pintores, bailarinas
de Tropicana, peloteros y estudiantes de la Universidad no
han tomado sus especialidades como un divertimento pasajero,
como un medio para pasarla bien y distraerse? También
hay individuos que llegan a una etapa de su vida en la que
presionados por los rigores del trabajo, los hijos o el matrimonio,
dejan de ser friquis. O sencillamente, son jóvenes
a los que se les acabó el rebelde y perdieron su espíritu
libertario. No vemos por qué censurarlos. Simplemente,
quedaron en nuestro pasado, se salieron del Movimiento. No
es obligado mantener una actitud con todos los rigores y consecuencias
que ésta conlleva. Nos parece que es peor hacer música
por dinero si no se lleva en el corazón y es lo que
pasa con los cultores de otros géneros. Pero además,
los metaleros consagrados en cuerpo y alma pasamos muuuuucho
trabajo, pero muuuuucho trabajo. Así que tampoco es
inaudito que busquemos placeres desconocidos o una buena y
suculenta cantidad de grupies. Créannos, si no fuese
así… la vida fuera muy aburrida. ¡Brother,
todo no puede ser sacrificio! De igual forma, este fanzine
hará lo posible por preguntarle a Lemmy de Motörhead
a ver que nos dice al respecto.
Tampoco es extraño llegar a un concierto de Metal y
ver a los músicos y a cientos de jóvenes luciendo
sus ropas negras, de mezclilla o camouflage, algunos con manillas
de púas y demás indumentaria, pelos largos,
cabezas rapadas, crestas, T-Shirts por doquier, caras pintadas
a lo Black… ¿Esas son las variantes de moda,
algunas de las posturas que nada tienen que ver con nosotros?
Es preocupante y a la vez triste, que en nuestro Movimiento
se manejen los mismos argumentos con que desde hace años
nos combaten los enemigos del Rock en Cuba. Parece que al
decir nosotros, este autor se está refiriendo al grupo
al que él pertenece, o sea, a personas diferentes de
nosotros. Porque lo que para él son variantes de moda,
ha sido y es, la esencia de nuestra imagen a nivel internacional
¡por décadas!
Pero además, ¿se puede hablar de una moda cubana
sin ser chovinista? No. Todas las modas, la de los salseros,
discotequeros, trovadores, las del cubano medio, incluso la
de los que tienen un alto nivel de ingresos son importadas.
Todas llegan a través de revistas extranjeras, películas,
video clips y telenovelas. Es nuestra afición por romper
con lo que está establecido lo que nos eleva al puesto
de precursores. Véase como a nuestro “mal gusto”
por unas vestimentas extravagantes y extranjeras, se han sumado
los rebaños sociales en las últimas décadas.
Después de que los hippies fueran censurados y tan
mal vistos, entre otras cosas, por sus jeans acampanados y
sujetos a la cadera, hoy la juventud los encuentra fascinantes.
Después de haberse escandalizado con las manillas de
pirámides y los cintos de tachuelas que usaban y usan
los heavies, hoy son moda pop. Los adolescentes del momento
presumen de sus pinchos en la cabeza y las muchachas los encuentran
atractivos y sensuales. Sin embargo, Johnny Rotten y Sid Vicious
(Sex Pistols) eran esquivados con horror cuando llevaban los
suyos a finales de los setentas. Los pañuelos en la
cabeza y aretes en los hombres, las ropas de camouflages,
los tatuajes, los piercings, los jeans rotos por la rodilla
o llenos de parches que ahora usan muchos como lo más
natural del mundo, las llevamos con orgullo por décadas
bajo miradas de burla o desprecio. Ya verán como los
pantalones “entubados” que usaban los friquis
de los ochentas y de los que tanto se rió el pueblo,
volverán de aquí a unos años en las piernas
del populacho como moda retro.
Este comentario que le sigue, también es del mismo
autor, pero fue publicado en El Punto Ge #4 ---Algunas reflexiones
sobre el Rock de nuestros tiempos— Se pretende continuar
defendiendo la imagen de los “verdaderos rockeros”,
la supuesta validez de lo “underground”.
Vamos a ver. Este fanzine no tiene nada en contra del que
escucha Metal, se siente metalero y se viste con un pantalón
naranja, unos zapatos de charol y una camisa con figuritas
de palmas y cocos.… Pero nadie puede decir que esa es
la imagen de un metalero. Si vemos que viene caminando alguien
con unas trenzas amelcochadas dentro de un gorro de colores
verde, rojo y amarillo, un pulóver de Bob Marley y
unas chancletas con hojitas de marihuana. ¿Quién
es el que llega, El Rey del vals? Sí. Puede que sí,
porque “las apariencias engañan” y “no
se ve bien si no es con el corazón”. Jejejeje,
puede que hasta sea holandés el negrito. Pero nadie
puede negar que su imagen es la de un rasta. Así mismo,
nuestra imagen también existe y se diferencia de la
de ellos… ¿Por qué no defenderla? ¿Por
qué tenemos que vestirnos de igual forma, todos, a
nivel global? ¿Para qué, para que no haya minorías
diferentes al resto? ¡Dónde está entonces
el tan recurrido Respeto por la Diferencia!
Ahora, ¿se le habrá ocurrido a este comentarista
convidar con su crítica a la orquesta Aragón
a abandonar las corbatas y los calurosos trajes, tan poco
nacionales y tan incongruentes con nuestro clima? Estamos
seguros de que los que reprochan nuestros largos cabellos,
nuestras recias calvas y nuestras ropas negras insinuando
que esa apariencia es extranjerizante, visten jeans hechos
afuera, pulóveres con algún letrerito en inglés
o usan tenis de marca foránea. ¡No me digan que
andan en pantalones de yute y botas cañeras, o que
usan guayaberas y sombreros de yarey!
No entendemos como nuestra imagen puede avergonzar a quien
no la lleva dentro de la Escena, sin pensar en el injustificable
despecho. Para lograr una convivencia pacífica se debe
respetar la imagen o la no imagen de cada individuo. Así
que lo mejor que puede hacer el rockero que no tiene “imagen
de rockero”, porque no le interesa o porque no tiene
el valor de llevarla… es callar. Por respeto para con
los que sí van de friqui a toda hora, no tiene que
bajar la cabeza, pero sí callar. Porque nadie sabe
mejor que él, y nosotros, lo espinoso que es mantener
esa imagen en Cuba. Y no nos referimos a lo difícil
de conseguir los t-shirts o al proceso de dejarnos crecer
el pelo. No, sino a las decenas de puertas que se nos cierran
debido al rechazo social.
Fíjense en esto. Si no lo hicieron párrafos
atrás, háganlo ahora: Se pretende continuar
defendiendo la supuesta validez de lo “underground”.
Señores… es que quedo boquiabierto. Me parece
inaudito estar leyendo esto de quien ha publicado tantas ediciones
del fanzine “Ilusión”.
Como reconoce él mismo: los fanzines son indudables
cronistas del acontecer de estos tiempos y constituyen la
única y real alternativa. Bien, ¿y dónde
si no, se hacen y se imprimen estos boletines? ¿Dónde
se venden, en las tiendas para el turismo? Todas las bandas
metaleras y punkies de la isla son undergrounds, los conciertos
son undergrounds aunque hayan 3000 personas, los Demos han
sido grabados en estudios undergrounds o en estudios profesionales,
pero por detrás del telón y se venden y distribuyen
solo a nivel underground. Somos friquis undergrounds aunque
algunos lo nieguen y por haber salido un par de veces en TV
renieguen de su condición de rebeldes y quieran ir
de “músicos” o de estrellas del Rock and
Roll. Pero además, situémonos por un instante
en la escena internacional. ¿De dónde salieron,
si no, los Cradle of Filth o los Pantera? ¿Nacieron
vendiendo miles y miles de discos? ¿Sus primeros conciertos
fueron en el Madison Square Garden o en el bar de la esquina?
¡¡¡A ver si no tiene validez el underground!!!
Juan Carlos Torrente (Julio2007)
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