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"Cuba Underground"

Por: Alejandro C. González

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Bastantes veces he dejado esta hoja en blanco por no atreverme a plasmar todo lo que siento por la escena de Rock cubana, y aclaro que no es un simple temor a lo que se infiera de estas letras, es que todo mi orgullo y mi rabia no cabe en una hoja de papel.

Muchos aun se cuestionan si existe una escena nacional de Rock, claro, depende con que escena se compare, y en que contexto se sitúe. Cuba, acéptese o no, es un país diferente por completo a los demás que llenan la tierra, somos como diría un amigo los zurdos de la izquierda. Un país, donde sin proponérselo las bandas de rock son las más underground de todo el planeta.

Cuba, desgraciadamente, impulsa e impone una industria cultural ¡Sí!, una industria cultural, parcializada completamente a la realidad que vive la nación. Y no hablo solamente en nombre del Rock, sino de todo aquel proyecto alternativo a la cultura de masas a que nos tienen sometidas las instituciones nacionales. Llámense Trova, Techno, Rap, Hip-Hop, o simplemente todo lo que no sea Reggaetón, Timba o Son tradicional como si eso fuese lo único que sobresale en el amplio espectro musical cubano.

En el caso del Rock, las instituciones culturales marginan, censuran e ignoran la fuerza, la creatividad y el avance de un movimiento que reúne e implica miles de personas desde hace más de 40 años. Sólo basta recordar quien taloneó a la famosa banda Audioeslave cuando visitó la isla y cuantos miles colmaron la tribuna antimperialista José Martí, eso sin mencionar la nula posibilidad de intercambio que pudo haberse propiciado entre las bandas cubanas practicantes de este género y los reconocidos músicos norteamericanos.

El Rock cubano es un género que convulsiona y revoluciona la escena musical nacional, siempre desde el apartado lugar al que ha sido destinado por las autoridades y las disqueras nacionales. Es por eso que vienen empresarios extranjeros a robarnos el talento en nuestras propias narices, Como pasó con Havana, Athanai y una lista interminable. Y aclaro que éxito comercial si tienen porque los discos de Hipnosis y Agonizer han sido vendidos como caramelos en la puerta de una escuela, eso sin contar la cantidad de demos que venden las bandas en los festivales.

Actualmente hay que luchar muy duro contra los molinos institucionales para realizar un concierto o un festival. Hay que ser “profesional”, o pertenecer a una agencia artística para lograr presentarse ante un público ávido de música. Eso se logra cuando se les planifica el concierto a uno de los pocos grupos que pertenecen a estas instituciones, y el que no, debe esperar a ser invitado por uno de ellos.

Hablando de instituciones, se ha materializado al fin la leyenda de la Agencia Nacional de Rock, fantasma albergado en las mentes de los mas crédulos roqueros, quienes ven la solución a los problemas que nos golpean, en la institucionalización de un género, en el enmarcamiento de una música que siempre ha luchado contra la manipulación, el control político y la enajenación social contra la individualidad del ser.

Ahora los rockeros incluso se envidian y se celan entre ellos, algunos cobran la entrada a sus conciertos y la mayoría no, unos tocan más, otros casi nunca. El Poder nunca se equivoca, ni la sabiduría popular tampoco: Divide y Vencerás.

Tal vez la “culpa” la tenga el carácter contestatario de esta música. La rebeldía, la inconformidad y la protesta frente a lo mal hecho, valores que siempre han caracterizado este género musical. ¿Será esto a lo que se le teme y por lo que se le envía al destierro?

Amén a estas adversidades los grupos cubanos existen, perseveran y resisten tanta política hostil. Crean, graban, se presentan cuando y donde pueden, logran mantenerse unidos, algunos hasta por mas de 20 años. El Rock cubano ha sido timado, robado, rechazado, y aun así ha logrado subsistir y evolucionar luchando siempre contra la marea. Ahora la premisa ha de ser luchar y resistir hasta que se produzca un cambio radical en la política cultural cubana, hasta que se acepte, y creo que nunca se hará, que somos conceptualmente revolucionarios, donde desgraciadamente se es conservador.

Dejemos de vivir dentro de un video clip, la realidad es distinta, comencemos a pensar en un contexto diametralmente diferente, donde se nos trata de destruir, donde la voluntad tiene que ser de titanes y los recursos individuales, dejemos a un lado la ignorancia política, el poder no actúa en vano. Ser underground no es un cartel, es una forma de combate, de subsistencia dentro de un régimen contrario, es libertad plena. Gústenos o no es la única forma de sobrevivir bajo las condiciones culturales hostiles imperantes en la Cuba de hoy. Ayudémonos, solo entre nosotros podemos seguir avanzando.

Alejandro C. González