Zeus: Veinte años de Rock Cubano.

Por: Carlos Fornés
Director del programa Sabarock en la emisora Radio Cadena Habana y presentador de la sección: Video.com programa Cuerda Viva de la TV Cubana.

En 1988 Luis Alberto Ramírez concluyó sus estudios universitarios en Alemania y retornó a Cuba con la idea de crear una agrupación de rock. Comentó el tema con un amigo y guitarrista, Iván Vera, quien gustoso aceptó la idea. Ambos músicos se dieron a la tarea de completar el formato de la banda y en abril de 1988 Zeus quedó constituida cuando el baterista Aramís Hernández y el bajista Miguel de Oca se sumaron a la idea.

En sus inicios varios cantantes participaron en conciertos con la agrupación y por diversos motivos no continuaron, de modo que buena parte del tiempo Luis Alberto Ramírez asumió la doble función de guitarrista y vocalista. A fines de los ochenta Zeus logró una alineación estable cuando el bajista Jorge “el Yoyo” Gámez sustituyó a Miguel de Oca. En este período se insistió en un principio que caracteriza el trabajo de Zeus: poseer un repertorio de piezas compuestas por los miembros de la banda.

En este repertorio primigenio destacaron temas como “Vamos a la silla eléctrica” de Aramís Hernández y “La ilusión” de Luis Alberto Ramírez. A pesar de ser piezas originales, en un momento en que la mayoría de las agrupaciones interpretaban versiones de temas famosos del repertorio foráneo, Zeus logró que el público capitalino aplaudiera su propuesta, compuesta en su inmensa mayoría en español. “Vamos a la silla eléctrica” logró incluso una identificación total con el público y se solicitaba a gritos en cada concierto.

Luiso

En esta primera etapa entre 1988 y 1990 Zeus se caracterizó por incursionar en el heavy metal siguiendo los patrones sonoros más intensos y radicales de la escena inglesa e influido básicamente por las pautas estilísticas de Iron Maiden. Prevalecen dos guitarras en el trabajo armónico sin que se defina un claro liderazgo por parte de uno de los ejecutantes, mientras la base rítmica, muy vigorosa, martilla con tiempos muy rápidos.

La década del noventa marcó una ruptura conceptual en la escena rock mundial. Sin embargo, esta no se reflejó inmediatamente en Cuba. El guitarrista Iván Vera opina refiriéndose a esta época: “La información siempre llegaba desfasada. La música más reciente llegaba dos años después a Cuba”. Si bien el thrash metal resultaba un género que prometía éxito en la escena norteamericana desde 1983, cuando Metallica presentó el fonograma “Kill’em All”, no fue hasta finales de esta década que el tema “One” —de esta propia banda— llegó a los Grammy, con un premio en la categoría de mejor interpretación de Metal, en la edición 32 de este evento. La Academia de la Música Norteamericana ratificaba así la trascendencia cultural de Metallica como banda y del Thrash Metal como género de validez artística legítima en la escena rock. El guitarrista Iván Vera se refiera a este período cuando comenta:

Yo escuché “Master of Puppets” de Metallica en 1987 y el larga duración “And Justice for all” en 1989, también con un año de atraso… y lo escuché gracias a alguien que grabó un programa de la radio norteamericana donde había una entrevista con James Hetfield, vocalista de Metallica, y donde se ponían tres temas de este larga duración que me impresionaron por la fuerza, la técnica y la limpieza que le imprimían al sonido de la guitarra. Entonces Luis Alberto y yo hicimos una canción imitando ese estilo.

A inicios de los noventa Zeus asumió los conceptos musicales del thrash. Con ello no solo se renovó la sonoridad de la banda, sino que sumó a su tradicional público un segmento juvenil que se identificaba únicamente con esta propuesta, ausente hasta entonces en el panorama nacional.

El thrash impuso un cambio del concepto vocal del Metal, validando los timbres graves. Fue un preludio del canto gutural que predominó en la escena del Brutal Metal a lo largo de los años noventa. La novedad resultó un escollo para Zeus, una banda que en aquel instante resolvía a duras penas los requerimientos vocales que exige el heavy metal y que estilísticamente difieren del thrash. De modo que a inicios de este nuevo período podemos asegurar categóricamente que Zeus no contaba con vocalistas capaces de asumir el thrash de manera convincente. El guitarrista Iván Vera recuerda: “Luis Alberto y yo hicimos una canción imitando ese estilo. Cada uno cantaba una estrofa. Yo lo hacía bastante mal, pero en aquel momento pensábamos que ‘habíamos dado en el clavo’”. Hoy la escucho y digo: ‘bueno… no tanto’”.

En 1993 la inclusión del vocalista Iván Leyva puso fin a las pesadillas vocales en la banda. Leyva, por su tesitura y afinación, es un cantante de heavy metal nato pero Vera nos aclara que Iván “fue el primer cantante que lo hizo bien y en todos los registros”. De modo que con Iván Leyva en la línea vocal Zeus tuvo menos dificultades para consolidar su propuesta “thrashera”. La inclusión del guitarrista Hansel Arrocha en 1992 es otro aspecto importante que no podemos soslayar pues coadyuvó al enriquecimiento de las ideas en el plano compositivo.

Hacia 1997 Zeus es una agrupación con plena madurez y la inclusión de Dionisio Arce refuerza esta cualidad al aportar un mayor poder vocal y experiencia en la banda. Dionisio había sido miembrofundador de Venus, mítica agrupación de heavy metal que tuvo entre sus principales aciertos un repertorio totalmente propio y en español, en el primer lustro de los ochenta.

Dionisio también es uno de los cantantes más carismáticos y con mayor instinto de cómo debe ser el espectáculo en la escena rock cubana. Nuestra escena necesita de figuras carismáticas y con dominio escénico pues muchas bandas lucen demasiado “estáticas” en su desempeño escénico y con frecuencia “congelan” su acción o performance con una desacertada o extensa acotación de un vocalista —u otro miembro de la banda con pocas cualidades de comunicador que súbitamente se hace de un micrófono—, una pausa innecesaria entre una y otra pieza o alguna rotura técnica imprevista. En otras palabras, las bandas de rock cubanas desconocen las reglas del histrionismo escénico que facilitan la fluidez del espectáculo rock una vez que se “toma” el escenario.

A partir de 1997 comienza una etapa de madurez y cohesión definitiva que perfila a Zeus como banda insignia del metal cubano. El guitarrista Iván Vera comenta:

Entre el año 1997 y el 2000 considero que el grupo creció mucho. Musicalmente tomamos ideas de las agrupaciones de vanguardia del período pero mantuvimos el estilo característico: la presencia preponderante de las guitarras, la música elaborada pero cadenciosa, de modo que el virtuosismo y la complejidad musical estuvieran muy bien balanceados para lograr una fórmula que comunicara con la preferencia del público y que funcionara en ese momento. Logramos una música que nos gustaba tocar y que también disfrutaba el público…

En este período Zeus presentó en España su LP. “Hijos de San Lázaro” , con el sello Tercer Milenio, y realizó su primera gira por la Península Ibérica. Se probó en la escena rock europea e incorporó a su repertorio temas medulares compuestos en 1996 como “Violento metrobús” y “Fuera de mi propiedad” de Jorge Gámez y “Libérame” de Hansel Arrocha.

En el 2002 “Confiesa”, una composición de Iván Vera y Leonardo Vera, vuelve a situar a Zeus entre lo más prominente de la escena nacional.

Estos textos condenan la adicción a las drogas, invocan un espacio de libertad existencial o aluden a situaciones cotidianas. El más destacado es el clásico “Violento metrobús” que aún hoy es tema de cierre en los conciertos de la banda:

“Violento metrobús” probablemente sea la pieza más conocida en la historia del rock duro en la Isla. Si bien (…) no es una pieza de profundo contenido y Zeus es una agrupación con un sonido internacional que apenas incorpora elementos de los ritmos cubanos, “Violento metrobús” aborda el crítico tema del transporte público en Cuba, incluso con un sabor humorístico de tradición criolla y frases como “Yo vi uno vestido subir / Luego desnudo lo vi salir” que podrían aparecer en la más cubana de las guarachas. La pieza es una de las muestras más representativas de que existen muchas vías para llegar a la expresión de un rock de identidad nacional.

Zeus ha conservado en los últimos diez años su sello estilístico y destacada presencia escénica apoyándose en tres figuras vitales de la composición, la dirección musical y la interpretación: el vocalista Dionisio Arce y los guitarristas Hansel Arrocha e Iván Vera. Esta triada tiene un gran mérito pues se ha sobrepuesto a períodos de inestabilidad, sobre todo, con los músicos que conforman la base rítmica. Puede señalarse la polémica renuncia del baterista, y por muchos años director, Aramís Hernández, la alternancia de varios bateristas como consecuencia de la intermitente “lealtad” de Yandi Fragela y la presencia de dos bajistas tras la salida de Jorge “el Yoyo” Gámez. El bajista Oscar Pita constituye el ingreso más reciente a la banda y el baterista Yandi Fragela reemplazó a Eduardo Longa en el 2006 con una actitud mucho más comprometida.

Desde el año 2007 Zeus forma parte del catálogo de la Agencia Cubana de Rock adscrita al Instituto Cubano de la Música. Se ha presentado en los más importantes festivales nacionales del género y en la última edición del Caimán Rock compartió el escenario de la Tribuna Antiimperialista con la agrupación matancera Rice and Beans y los panameños Factor VIII.

Los nuevos temas de la banda, como “Tierra de la Cruz” (2006) del bajista Oscar Pita o “El peso de la ley” (2006), confirman la presencia de giros tímbricos, marchas y riffs asociados al nüe metal y al metal-core, en un intento veraz de Zeus por actualizar su estilo asimilando las propuestas musicales de los últimos años en la escena mundial.

Afortunadamente lo consigue sin dañar su identidad estilística, sosteniendo esa evolución continua en la creatividad que garantiza la increíble fórmula mágica de longevidad y lozanía, sin la cual el artista nunca consigue su permanencia.