En 1988 Luis Alberto Ramírez concluyó
sus estudios universitarios en Alemania y retornó
a Cuba con la idea de crear una agrupación de rock.
Comentó el tema con un amigo y guitarrista, Iván
Vera, quien gustoso aceptó la idea. Ambos músicos
se dieron a la tarea de completar el formato de la banda
y en abril de 1988 Zeus quedó constituida cuando
el baterista Aramís Hernández y el bajista
Miguel de Oca se sumaron a la idea.
En sus inicios varios cantantes participaron
en conciertos con la agrupación y por diversos motivos
no continuaron, de modo que buena parte del tiempo Luis
Alberto Ramírez asumió la doble función
de guitarrista y vocalista. A fines de los ochenta Zeus
logró una alineación estable cuando el bajista
Jorge “el Yoyo” Gámez sustituyó
a Miguel de Oca. En este período se insistió
en un principio que caracteriza el trabajo de Zeus: poseer
un repertorio de piezas compuestas por los miembros de la
banda.
En este repertorio primigenio destacaron
temas como “Vamos a la silla eléctrica”
de Aramís Hernández y “La ilusión”
de Luis Alberto Ramírez. A pesar de ser piezas originales,
en un momento en que la mayoría de las agrupaciones
interpretaban versiones de temas famosos del repertorio
foráneo, Zeus logró que el público
capitalino aplaudiera su propuesta, compuesta en su inmensa
mayoría en español. “Vamos a la silla
eléctrica” logró incluso una identificación
total con el público y se solicitaba a gritos en
cada concierto.
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En esta primera etapa
entre 1988 y 1990 Zeus se caracterizó por incursionar
en el heavy metal siguiendo los patrones sonoros más
intensos y radicales de la escena inglesa e influido
básicamente por las pautas estilísticas
de Iron Maiden. Prevalecen dos guitarras en el trabajo
armónico sin que se defina un claro liderazgo
por parte de uno de los ejecutantes, mientras la base
rítmica, muy vigorosa, martilla con tiempos
muy rápidos. La
década del noventa marcó una ruptura
conceptual en la escena rock mundial. Sin embargo,
esta no se reflejó inmediatamente en Cuba.
El guitarrista Iván Vera opina refiriéndose
a esta época: “La información
siempre llegaba desfasada. La música más
reciente llegaba dos años después a
Cuba”. Si bien el thrash metal resultaba un
género que prometía éxito en
la escena norteamericana desde 1983, cuando Metallica
presentó el fonograma “Kill’em
All”, no fue hasta finales de esta década
que el tema “One” —de esta propia
banda— llegó a los Grammy, con un premio
en la categoría de mejor interpretación
de Metal, en la edición 32 de este evento.
La Academia de la Música Norteamericana ratificaba
así la trascendencia cultural de Metallica
como banda y del Thrash Metal como género de
validez artística legítima en la escena
rock. El guitarrista Iván Vera se refiera a
este período cuando comenta: |
Yo escuché “Master of Puppets”
de Metallica en 1987 y el larga duración “And
Justice for all” en 1989, también con un año
de atraso… y lo escuché gracias a alguien que
grabó un programa de la radio norteamericana donde
había una entrevista con James Hetfield, vocalista
de Metallica, y donde se ponían tres temas de este
larga duración que me impresionaron por la fuerza,
la técnica y la limpieza que le imprimían
al sonido de la guitarra. Entonces Luis Alberto y yo hicimos
una canción imitando ese estilo.
A inicios de los noventa Zeus asumió
los conceptos musicales del thrash. Con ello no solo se
renovó la sonoridad de la banda, sino que sumó
a su tradicional público un segmento juvenil que
se identificaba únicamente con esta propuesta, ausente
hasta entonces en el panorama nacional.
El thrash impuso un cambio del concepto vocal
del Metal, validando los timbres graves. Fue un preludio
del canto gutural que predominó en la escena del
Brutal Metal a lo largo de los años noventa. La novedad
resultó un escollo para Zeus, una banda que en aquel
instante resolvía a duras penas los requerimientos
vocales que exige el heavy metal y que estilísticamente
difieren del thrash. De modo que a inicios de este nuevo
período podemos asegurar categóricamente que
Zeus no contaba con vocalistas capaces de asumir el thrash
de manera convincente. El guitarrista Iván Vera recuerda:
“Luis Alberto y yo hicimos una canción imitando
ese estilo. Cada uno cantaba una estrofa. Yo lo hacía
bastante mal, pero en aquel momento pensábamos que
‘habíamos dado en el clavo’”. Hoy
la escucho y digo: ‘bueno… no tanto’”.
En 1993 la inclusión del vocalista
Iván Leyva puso fin a las pesadillas vocales en la
banda. Leyva, por su tesitura y afinación, es un
cantante de heavy metal nato pero Vera nos aclara que Iván
“fue el primer cantante que lo hizo bien y en todos
los registros”. De modo que con Iván Leyva
en la línea vocal Zeus tuvo menos dificultades para
consolidar su propuesta “thrashera”. La inclusión
del guitarrista Hansel Arrocha en 1992 es otro aspecto importante
que no podemos soslayar pues coadyuvó al enriquecimiento
de las ideas en el plano compositivo.
Hacia 1997 Zeus es una agrupación
con plena madurez y la inclusión de Dionisio Arce
refuerza esta cualidad al aportar un mayor poder vocal y
experiencia en la banda. Dionisio había sido miembrofundador
de Venus, mítica agrupación de heavy metal
que tuvo entre sus principales aciertos un repertorio totalmente
propio y en español, en el primer lustro de los ochenta.
Dionisio también es uno de los cantantes
más carismáticos y con mayor instinto de cómo
debe ser el espectáculo en la escena rock cubana.
Nuestra escena necesita de figuras carismáticas y
con dominio escénico pues muchas bandas lucen demasiado
“estáticas” en su desempeño escénico
y con frecuencia “congelan” su acción
o performance con una desacertada o extensa acotación
de un vocalista —u otro miembro de la banda con pocas
cualidades de comunicador que súbitamente se hace
de un micrófono—, una pausa innecesaria entre
una y otra pieza o alguna rotura técnica imprevista.
En otras palabras, las bandas de rock cubanas desconocen
las reglas del histrionismo escénico que facilitan
la fluidez del espectáculo rock una vez que se “toma”
el escenario.
A partir de 1997 comienza una etapa de madurez
y cohesión definitiva que perfila a Zeus como banda
insignia del metal cubano. El guitarrista Iván Vera
comenta:
Entre el año 1997 y el 2000 considero
que el grupo creció mucho. Musicalmente tomamos ideas
de las agrupaciones de vanguardia del período pero
mantuvimos el estilo característico: la presencia
preponderante de las guitarras, la música elaborada
pero cadenciosa, de modo que el virtuosismo y la complejidad
musical estuvieran muy bien balanceados para lograr una
fórmula que comunicara con la preferencia del público
y que funcionara en ese momento. Logramos una música
que nos gustaba tocar y que también disfrutaba el
público…
En este período Zeus presentó
en España su LP. “Hijos de San Lázaro”
, con el sello Tercer Milenio, y realizó su primera
gira por la Península Ibérica. Se probó
en la escena rock europea e incorporó a su repertorio
temas medulares compuestos en 1996 como “Violento
metrobús” y “Fuera de mi propiedad”
de Jorge Gámez y “Libérame” de
Hansel Arrocha.
En el 2002 “Confiesa”, una composición
de Iván Vera y Leonardo Vera, vuelve a situar a Zeus
entre lo más prominente de la escena nacional.
Estos textos condenan la adicción
a las drogas, invocan un espacio de libertad existencial
o aluden a situaciones cotidianas. El más destacado
es el clásico “Violento metrobús”
que aún hoy es tema de cierre en los conciertos de
la banda:
“Violento metrobús” probablemente
sea la pieza más conocida en la historia del rock
duro en la Isla. Si bien (…) no es una pieza de profundo
contenido y Zeus es una agrupación con un sonido
internacional que apenas incorpora elementos de los ritmos
cubanos, “Violento metrobús” aborda el
crítico tema del transporte público en Cuba,
incluso con un sabor humorístico de tradición
criolla y frases como “Yo vi uno vestido subir / Luego
desnudo lo vi salir” que podrían aparecer en
la más cubana de las guarachas. La pieza es una de
las muestras más representativas de que existen muchas
vías para llegar a la expresión de un rock
de identidad nacional.
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Zeus ha conservado en los últimos
diez años su sello estilístico y destacada
presencia escénica apoyándose en tres figuras
vitales de la composición, la dirección musical
y la interpretación: el vocalista Dionisio Arce y
los guitarristas Hansel Arrocha e Iván Vera. Esta
triada tiene un gran mérito pues se ha sobrepuesto
a períodos de inestabilidad, sobre todo, con los
músicos que conforman la base rítmica. Puede
señalarse la polémica renuncia del baterista,
y por muchos años director, Aramís Hernández,
la alternancia de varios bateristas como consecuencia de
la intermitente “lealtad” de Yandi Fragela y
la presencia de dos bajistas tras la salida de Jorge “el
Yoyo” Gámez. El bajista Oscar Pita constituye
el ingreso más reciente a la banda y el baterista
Yandi Fragela reemplazó a Eduardo Longa en el 2006
con una actitud mucho más comprometida.
Desde el año 2007 Zeus forma parte
del catálogo de la Agencia Cubana de Rock adscrita
al Instituto Cubano de la Música. Se ha presentado
en los más importantes festivales nacionales del
género y en la última edición del Caimán
Rock compartió el escenario de la Tribuna Antiimperialista
con la agrupación matancera Rice and Beans y los
panameños Factor VIII.
Los nuevos temas de la banda, como “Tierra
de la Cruz” (2006) del bajista Oscar Pita o “El
peso de la ley” (2006), confirman la presencia de
giros tímbricos, marchas y riffs asociados al nüe
metal y al metal-core, en un intento veraz de Zeus por actualizar
su estilo asimilando las propuestas musicales de los últimos
años en la escena mundial.
Afortunadamente lo consigue sin dañar
su identidad estilística, sosteniendo esa evolución
continua en la creatividad que garantiza la increíble
fórmula mágica de longevidad y lozanía,
sin la cual el artista nunca consigue su permanencia.