El pásado domingo 7 de enero de 2010 se celebró en La Madriguera, cede de la AHS Provincial de Ciudad Habana, el primer festival de Black Metal de Cuba. Doy fecha exacta porque estoy convencido de que este evento ya marca pauta en nuestra Escena, donde --increíblemente-- nunca se había dado un concierto en el que seis agrupaciones de lo más negro del metal nacional se presentaran juntas, en este caso, aproximadamente frente 800 headbangers.
A las 6:00 pm comenzó a llegar el público. Hubo una muestra de tatuadores y comenzaron a venderse las últimas ediciones del Scriptorium zine y de El Punto Ge zine. El espectáculo musical se inició cuando las sombras de la noche cayeron enfriando el escenario. El hielo fue roto a mazazos por Narbeleth con los tres temas de su reciente debut discográfico “Dark Primitive Cult” más un cover a los legendarios Darkthrone: “The Hordes of Nebulah”. Este fue el debut sobre las tablas de Narbeleth, proyecto de Luis Dakkar (Ancestor) quien estuvo acompañado al bajo por el Indio (guitarra en Congregation y Combat Noise) y por Andry en las baquetas (ex -Ancestor). Una corta pero excelente presentación en la que Narbeleth se hizo grande abriendo el Fest.
Le siguieron los también noveles Darkness and Blizz, que venían desde Cienfuegos con lo que pudiera ser la propuesta Black más extrema del país, aunque también la más ingenua e inmadura. Venían estrenando bajista y sonaron algo mejor que cuando los vi tocando sin bajo en su provincia natal a finales de Diciembre del año pasado. Una cruz invertida de madera de casi tres metros se alzó en las primeras filas y Jaziel Astaroth (vocal), parecía una criatura demoníaca sufriendo en el infierno, al contrario de las cuerdas, que me resultaron demasiado impasibles frente al público. A diferencia de Narbeleth, que contó con músicos veteranos, los Darkness and Blizz prácticamente acababan de colgarse sus instrumentos al cuello y se notaba la falta de experiencia.
Continuaron sus compatriotas Dana abriendo con “Black Anger of the Gods” de su último lanzamiento: “The Ancients Return”. Es triste decir que a pesar de la indiscutible calidad de la propuesta, todos padecimos (público incluido) las graves deficiencias del audio. No obstante, a mi juicio Dana ya es parte de las grandes agrupaciones metaleras del país aunque en este concierto no hayan podido probarlo. Sobre todo Dayron que no pudo lucir su versatilidad como vocalista y se llevó unos cuantos corrientazos con el micrófono. A mitad del espectáculo, Edel (el primer director y guitarrista) subió a las tablas y compartió temas como “My Mortal Remains”, “Equilibrium” y “Leng”, esta última compuesta por él para Dana en las gélidas tierras suecas. Desde ese lejano país también fue la banda escogida para rendir honores, y en esa ocasión se tributó a los Amon Amarth con el tema “The Faith of Norns”.
Llegó el turno para: The Chaos Nether Silence que hicieron bien su trabajo aún cuando uno de sus instrumentistas no llegó. Pudo que algún seguidor de la banda notara la ausencia de pasajes, solos o riffs de guitarras, pero les ayudó mucho que comenzara a mejorar el sonido y que el público empezara a sentirse más a gusto. Para comenzar escogieron “Dark Prelude”, un intro que ejecutó Indira Ishtar en el teclado y que nos fue llevando poco a poco a las lejanas épocas donde lo pagano era sagrado. Temas nuevos como “Perverse”, “Legacy of Rome” e “Inferno” se sumaron a otros más conocidas como “Dust of Unhallowed”, donde Víctor Mr. Hide rasgó su garganta hasta producirnos dolor.
Unlight Domain es una agrupación totalmente anticristiana, de esas que te hielan la sangre en la venas y te estremecen con su carisma. Esa noche nos dieron la gran sorpresa de regresar con un baterista ya conocido de nuestra escena: Andry (ex -Ancestor), que le dio el toque que les faltaba para convertirlos en todo un aborto del reino oscuro. Desde el comienzo no hubo misericordia con sus fieles y nos apabullaron con “Dark Battle”, “Antrum Doloris” –de su último disco— y entre otras, con “Tyrant” de los noruegos Immortal. Esperemos que se mantengan con baterista y que la presencia de éste en el escenario no sea solo para la ocasión.
Era un poco más de las 12 cuando Ancestor subió a escena, la asistencia del público había mermado un tanto pero como ya es usual, dieron un espectáculo de gran nivel musical y escénico. Los metaleros conocen sus canciones; los puños en alto y las melenas al viento fueron constantes desde que se escucharon temas como “Iron Liver” y “BlacKult”, verdaderos clásicos del género en nuestro país. Más tarde la audiencia pidió “Vlad the Impaler” (que no puede faltar en sus presentaciones) y se les complació doblemente, puesto que finalizaron con una versión de los ya míticos Slayer: “Rainning Blood”.
Este gran concierto que fue el necesario sorbo para los que desde hace par de años solo tenemos el Maxim Rock para saciar nuestra sed de lo extremo; una alternativa que como casi todo lo subterráneo en la Isla tuvo sus problemas de audio, aunque poco a poco los sonidistas: Brian (Escape) y Pedrito (Estigma DC) fueron dándole forma y al menos las bandas finales sonaron decentemente. Lo que no entiendo, y estoy seguro que la mayoría de los allí presentes concuerda conmigo, es que la música grabada que se puso antes del comienzo y entre banda y banda no tenía que ver con el género. Agrupaciones nacionales como Darkening, Mephisto, Haborym Mastema… o internacionales como Satyricon, Emperor, Marduk y un largo etc. asombrosamente no se escucharon y hubo que pedir a gritos que cambiaran la música.
Fue un espectáculo organizado por: Joel Kaos (Ancestor) y que sin lugar a dudas se lleva nuestras palmas. Esperemos se recupere La Madriguera como otra opción para los metaleros capitalinos y que se repita pronto el evento. La asistencia de público que abarrotó el lugar y colmó los techos, es clara señal de la salud del Metal Extremo en la capital.
|