La noche la abrieron los jóvenes de Unlight Domain, un grupo que fuera matancero hace algunos años, pero que ya ha insertado en sus filas a algunos habaneros, como Jose su vocalista (que desde hace varios años se mudó a la capital), y mas recientemente Yohandry en la batería, quien fuera antes miembro de Ancestor, y ahora se integra en otra banda defensora de black metal. Ha sido una correcta adquisición, al darle un toque humano a la batería, que durante más tiempo del que nos gustaría recordar, fue secuenciada. Unlight Domain, tan empastados y profesionales como siempre, nos deleitaron con la gran mayoría de sus temas clásicos, incluyendo el cover de Emperor que ya suena como si fuera propio.
Cerca de las 10:30 llegó el plato fuerte de la noche, Escape, que presentaba esta noche a Jezabel, su nueva tecladista, y lo más atractivo, su anterior vocalista Ewar, quien después de cinco años de ausencia, regresó a tocar con su grupo de siempre. Ya desde los inicios, el grupo lo presentó, y durante toda la noche estuvo alternando las estrofas de los diferentes temas junto al vocalista actual Yando Coy. Mientras tanto, en la pantalla se veían distintas diapositivas de la época cuando Ewar era el vocalista oficial de la banda, y donde pudimos constatar que el único dentro de Escape que no ha cambiado ni un ápice en todos estos años es Justo, su guitarrista.
La noche se llenó de clásicos como “Ahora o nunca”, ‘Cuba en rebelión”, “Back to the pain”, “Fading Away”, mientras se podía ver el clip del tema, con músicos y extras usando esas extrañas pinturas). En algunos momentos, Ewar se retiró del escenario, ya que las canciones que se interpretaban fueron montadas después de su salida, pero fueron las menos. El público estuvo muy enardecido todo el tiempo, respondiendo a los reclamos de los respectivos cantantes. Un momento muy aplaudido fue cuando el hijo de Alejandro Padrón, de pocos años de edad, subió al escenario para interpretar un tema original de Fear Factory (fue lo que Yando anunció) olvidando el miedo escénico propio de los menores cuando se ven entre tantos adultos y con tanta luz sobre su cabeza. Este concierto fue una auténtica fiesta de metal, y ha servido para reiterar una vez más que Escape es como una familia verdadera, donde sus miembros se tratan como hermanos, sin olvidar los que han pasado, y ese ha sido, a mi entender, una parte importante en el desarrollo del éxito y popularidad de la agrupación, que en los últimos diez años solo ha tenido dos cambios de integrantes.
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