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María Gattorno (31-5-2010) PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Scriptorium Zine   
Miércoles 25 de Agosto de 2010 15:28


Publicado Originalmente en Scriptorium Zine


Cuando se quiera contar la historia del rock en Cuba o acercársele de alguna manera hay que escuchar lo que esta gran mujer tiene que decir.


maria2Es por ello que insistimos en su presencia a toda costa y solo ella sabe cómo la molestamos. María Gattorno, con ese ángel que únicamente ella tiene, buscó el tiempo y respondió lo que estás por leer.  Esperamos que de sus palabras se saquen enseñanzas porque hacia un mejor lugar direccionó su trabajo, y es precisamente ahí donde debemos dirigir el nuestro, para hacer del rock cubano ese mejor espacio.



Antes de empezar esta entrevista quisiéramos agradecerle por la gentileza de acceder a ella, sabemos el dolor que le causa hablar de estos temas. ¿Cómo se involucra María Gattorno en el mundo de la promoción cultural?


Hola niños. Les escribo desde la casa de mi amiga y su teclado no tiene eñe ni encuentro los acentos, usaré este horror para machacarlos o mejor lo dejo y que Bill Gate nos ayude. Ya saben, así que prepárense para los disparates. Para mí ha sido también un gustazo y por momentos un susto tener que volver a contar cosas y ponerme a pensar en lo que me preguntan. Algunas cosas las he puesto con los números que van y otras veces no, decidan lo que les parece mejor.


Comencé en la Casa de la Cultura Roberto Branly como Jefa del Departamento de Actividades, por lo que la esencia de mi trabajo era precisamente la promoción cultural. Cuando llegué a esa Casa de Cultura, ya existía una programación establecida y aburrida que continué realizando, hasta que un día se me acercaron unos jóvenes que tenían un grupo de rock que ensayaba en el Parque Manila y que querían un espacio porque la policía y los vecinos no los dejaban en paz. Se los di y ese fue mi primer contacto con el rock habanero. Ellos duraron muy poco como grupo, pero enseguida llegó otro que sí marcó la primera señal de lo que vendría después: HOJO POR OJA y luego entró CARTÓN TABLA.



¿Por qué primó el rock, aunque tenemos entendido que no excluía a nadie, fuera de la manifestación que fuera?


En el primer ¿concierto? de HOJO POR OJA me di cuenta que había una enorme cantidad de seguidores de esa música en la ciudad. Ahí comencé a pensar en hacer algo para lograr un espacio en mi programación. Ese día conocí al Lucho (Luis Kohly), amigo hasta hoy, con él hablé y me dio una panorámica de lo que pasaba con todos esos apasionados por tocar y todos los otros apasionados por oírlos. Después vino lo que tantas veces he contado y ustedes saben: la reunión con las bandas que habían, las propuestas de cómo empezar con un espacio sistemático allí en aquella Casa de cultura, las caras incrédulas, las dudas, etc. También esa noche quedó eternizado el nombre que increíblemente lleva ese lugar todavía hoy, aunque ya no exista oficialmente. Es como si El Patio hubiera pasado a otra dimensión en el que existe, se habla de él, se evoca y al que se mandan todos los deseos y del que se sacan muchos recuerdos.



¿Cómo surge El Patio de María? ¿No tuvo problemas por el hecho de que a esta Casa de Cultura nunca más se le conoció por su nombre: Roberto Branly?


Precisamente ese nombre tuvo sus altas y bajas. Durante un buen tiempo tuve que explicar muchas veces que YO NO LO HABÍA PUESTO, que aunque vivía orgullosa, no había tenido intensión de que así fuera, que fueron los músicos los que se lo pusieron (para no entrar en la controvertida paternidad del nombre), había surgido espontáneamente, que todos los presentes lo aceptaron y aprobaron. Es más, que siempre me había parecido lo menos rockero del mundo, pero que así lo habían decidido ellos. Tratar de quitar un nombre que se hace popular y cotidiano es difícil. ¿Quién le dice a Galiano Avenida de Italia? No obstante, batallaron fuertemente, pero la vida es más fuerte que cualquier otra cosa. Desde el inicio, El Patio tuvo como premisa que toda banda de rock, independientemente del estilo que tocara, del tiempo de creada y del lugar que fuera, pudiera presentarse y probar suerte. Como todos saben, muchas bandas se iniciaron allí y otras terminaron allí también.


En la Casa de Cultura se mantenía una programación sistemática para todas las edades y con una variedad importante de opciones, pero fueron los conciertos los que indudablemente trascendieron. Quizás por la cantidad de jóvenes que iban y por la importancia que fue adquiriendo como uno de los pocos lugares donde oír la música rock en vivo durante aquellos primeros años. Luego se abrieron otras locaciones, pero El Patio ya tenía ganado su lugar.



¿Cómo surge la idea de crear el proyecto Rock vs. Sida y en qué consistía dicho proyecto?


En 1991 surgió el proyecto Rock vs. SIDA. Ya por esa fecha El Patio llevaba cuatro años de creado, y dentro de la ciudad, tenía fama de aglutinar a gran cantidad de público joven. Fue así que un grupo de especialistas del CENESEX (Centro Nacional de Educación para la Salud y del sanatorio de Santiago de las Vegas) se me acercan para realizar una intervención sobre la percepción del SIDA y uso del condón que tenían los jóvenes. Eran años muy difíciles porque la tasa de incidencia de jóvenes detectados al VIH+ era altísima y las edades estaban entre los 15 y los 22 años. No vinieron por el exotismo de los rockeros sino porque fuimos el único centro con programación juvenil que les abrió las puertas. Ya habían pasado por el Castillito y les habían explicado sus intenciones a los directivos del lugar, pero estos no habían mostrado interés alguno en cooperar. Así surgió el proyecto en el que se daba información desprejuiciada y amena sobre el peligro de contraer el SIDA, los medios para prevenirlo y la solidaridad para con los que lo tenían. Esto iba acompañado de materiales concebidos, diseñados y realizados por estudiantes de la Escuela de Diseño, escritores e ilustradores, todos jóvenes aficionados a la música rock que pusieron su empeño y talento en contribuir a la campaña de prevención del Patio. Los materiales tuvieron una gran aceptación, y eso que en aquella época las computadoras, impresoras y el papel, eran casi inexistentes. Pero entre amigos, padres con equipos y el apoyo extraordinario de los especialistas de salud pudimos hacer cosas milagrosas, casi literalmente. Estos especialistas fueron Manolito del CNES, Liana, psicóloga del Sanatorio de Santiago de las Vegas y Mayra del CENESEX. Terminaron siendo nuestros amigos y muchos rockeros de aquella época que lean esto podrán recordarlos. Éramos asesorados con un alto nivel profesional y un enorme comprometimiento por respetar el lugar y por los objetivos culturales del lugar.



Uno de los argumentos esgrimidos para el cierre del Patio de María fue la invalidez de este proyecto. ¿Acaso hemos eliminado esta terrible pandemia y otros males sociales a los que este proyecto daba atención? ¿Se podría afirmar que este proyecto fue un pretexto para dar conciertos de rock?



Gracias a este proyecto se lograron subvenciones importantes que permitieron que el Patio mejorara sus condiciones materiales: un poco de audio, pero audio al fin, sillas, bebedero de agua refrigerada, techo para la plataforma de los toques y muchas cosas más. Fuimos invitados a participar con nuestra experiencia del trabajo preventivo realizado por y para los jóvenes en varios eventos internacionales sobre estos temas. La experiencia no era nada novedosa. Se había hecho y se hace en muchísimos países y es una clásica técnica de comunicación entre iguales. Pero aquí en La Habana no había ninguna tan bien estructurada y con resultados de sensibilización en el tema de promoción casi masiva y formación de duplicadores de información como la nuestra.


Creo que ahí radicó el éxito que tuvimos. En realidad, los proyectos tienen por protocolo un tiempo determinado de vida. El nuestro había rebasado sus límites, pero pudieron haber continuado las acciones preventivas que nunca son suficientes. Hay que respetar las leyes de la comunicación. La sobresaturación es contraproducente, pero si algo sabíamos era entretener informando. El proyecto tuvo altas y bajas debido a las precarias condiciones materiales, pero el talento de los realizadores suplía muchas cosas. Puedo equivocarme, pero creo que al cerrar el Patio, los jóvenes aficionados al rock se quedaron sin un accionar preventivo, creativo y sistemático que supliera el que les brindábamos.






¿Siente María que ha variado, en algo, la mirada de los que mueven la maquinaria cultural en este país, para con el rock, desde que decidió apoyar esta música?


Ha variado. Eso es innegable: Sepultura en La Habana, grupos de rock profesionalizados en agencias musicales en provincias, presentaciones en TV, programas como Cuerda Viva que premian al género y los llevan a teatros y una agencia de música especializada en rock. Eso era impensable, impensable en la década del 90, no ya en los 80.



¿Podemos hablar de apertura o de la clásica posición de te doy para que luego no digas que…?



Eso es caminar por el filo de un cuchillo: si no tenías nada y te doy algo puede ser para que te contentes un poco. Pero, ¿y si sigo sin darte nada y te mantengo contra la pared? No creo que los prejuicios hayan caído. Todavía hay miradas de lado, cejas levantadas y opiniones conservadoras o hasta francamente contrarias. Pero voto por la constancia, gracias a la cual se han tumbado unas cuantas paredes. La vida es más fuerte que cualquier prejuicio y quizás por haber salido del medio, esta mirada desde otro punto, que no de afuera, me permite discretamente poder valorar los cambios. ¿Me estaré volviendo conservadora? Sé que hay una larguísima lista de problemas aún que limitan el crecimiento, estancan el desarrollo del género, su promoción y que impiden un salto cualitativo a nivel internacional; pero creo que hay calidad, profesionalismo y experiencia en muchísimas bandas para lograrlo.


En su criterio dónde radican las principales limitantes del rock facturado en la isla.


Puedo inferir que en las condiciones materiales, fueron y serán siempre las limitantes tradicionales.



¿Siente que la escena cubana de rock no peleó lo suficiente por El Patio de María y que se resignó de alguna manera?


No creo que fuera una pelea que se pudiera ganar. Sé de todos los esfuerzos que un gran grupo de rockeros hicieron para que el Patio reabriera y a todos ellos les debo mi admiración por la valentía y la lealtad demostradas. Montoto fue un abanderado importante y aún hoy estoy por sacarle fotocopias al listado de firmas que él recogió entre seguidores y no seguidores del rock. Dentro de esas firmas hay unas cuantas de artistas y periodistas importantes dentro de nuestro país. Este grupo fue a reuniones, plantearon sinceramente sus opiniones, escribieron a diferentes instancias. En los fanzines, como el de ustedes, se publicaron apasionados, inteligentes y hasta controvertidos criterios. Todo esto lo supe mucho después. Me emocionó todo ese empeño y el dolor por la pérdida que venía a ser un tributo por todo lo que vivimos juntos en el Patio. No saco cuentas de la cantidad de personas que se implicaron ni el tiempo que les dedicaron a esas gestiones. Me parece que fue una reacción que tiene todo mi respeto por el hecho de ser tan espontánea y sincera, tanto es así que aún hoy me asombra que la lograran tener en aquellos momentos tan duros, confusos y negativos. Les repito que era una pelea perdida antes de comenzarla, ahora lo sé, pero había que tener valor y fe en el derecho a una explicación para presentarse ante los que debían darla y discutir cuando no quedaban satisfechos, lo que ocurrió varias veces, según me contaron.



Al fin, se hizo realidad la creación de La Agencia de Rock y se habla de un futuro menos gris. ¿Cuál es la visión de María sobre este tema, sugerencias para que de alguna manera se convierta en lo que fue el Patio para los roqueros cubanos?


Nada se repite. Cada momento y oportunidad son únicos. La Agencia tiene su perfil, objetivo y propósito que los cumple hasta donde se lo permiten las circunstancias. La Agencia y el Patio no pueden ser propuestas intercambiables. De hecho, los conciertos de rock del Patio estaban dentro de la programación de una Casa de Cultura que por su misión establecida respondía al Movimiento de Artistas Aficionados, aunque en sus espacios se presenten artistas profesionales. La Agencia representa a grupos profesionales de su catálogo, audiciona, programa giras y hace conciertos en los que en muchas ocasiones están invitados grupos no profesionales. El Patio cumplió su objetivo y el Maxim cumple el suyo. Ninguno de los dos ha podido hacer todo lo que ha querido, ni ha tenido todos los recursos, ni ha logrado complacer a todos por igual. Con errores, faltas, equivocaciones y aciertos, algo los une si quieren compararlos y es el deseo, empeño y mucho trabajo por mantener viva la escena del rock cubano.



María Gattorno es considerada por muchos como un símbolo, una voz dentro del rock cubano, un faro, una leyenda, sinónimo de muchas cosas lindas y para no ser absoluto, muchos la quisieron a usted de directora de La Agencia. ¿Por qué no peleó la última batalla?



Me pusieron rojas las orejas con la pregunta. No creo que la dirección de la Agencia fuera mi última batalla porque esa ya no era mi pelea. Haré un poco de la antesala al NO. La propuesta de dirección me la habían hecho tres veces a lo largo de dos años, una antes del cierre y dos después de él. A las dos primeras dije SÍ, pero ya a la tercera fue la vencida. Me habían dado tiempo a pensarlo mejor y había llegado a la conclusión que ya no era la misma María. Habían pasado muchas cosas para mí y todas extremadamente dolorosas. La razón me dijo que la persona encargada en asumir esta nueva empresa debía ser joven, del mismo medio rockero, con experiencia, pero no tanta como para estar prejuiciada y acostumbrada a trabajar en equipo. Yo solamente cumplía la última. Ya se había cerrado un ciclo en la escena rockera y hasta ese momento había estado ahí. Ahora comenzaba una diferente pero no más suave, ¿eh? ¿cansancio, inseguridad, miedo?, también. Espero que me puedan comprender.



¿Se mantiene María al tanto de lo que sucede con el rock cubano actualmente? ¿Cree que los sentimientos de comunidad, fraternidad, de no exclusión promulgados por El Patio se aprecian en las bandas de rock de hoy y en sus directivos?



El tiempo hace idealizar las cosas.  En el Patio hubo sentimientos de comunidad y fraternidad, pero en muchas ocasiones esos sentimientos explotaron escandalosamente. No siempre las bandas se entendían, no siempre los grupos se prestaban los equipos amorosamente. Recuerdo que durante un tiempo me auto titulé Premio Nobel de la Paz por hacer entenderse a contrincantes de campeonato, lograr préstamos de equipos de músicos ultra posesivos con sus instrumentos, algo absolutamente comprensible en aquellos tiempos y mediar en discusiones bizantinas que podían llegar a mayores si no se paraban rápido. Es cierto que si todos no hubieran puesto de su parte algunos conciertos se hubieran caído. Pero esta armonía se lograba tras mucho batallar por hacer entender que aquello era un proyecto de trabajo en el que todos tenían que poner de su parte. Estoy segura que ahora mismo todos conocen a músicos, sonidistas y representantes que apoyan a los demás, prestan sus equipos y tocan con cualquiera. Y a otros que no, pero siempre hay de todo en la viña del señor.



Hemos sido testigos de varios reconocimientos que se le han hecho por la labor desempeñada en la cultura, reconocimientos que sabemos merece de sobra, pero que se nos antojan con doble rostro, a modo de disculpas y con una carga elevada de hipocresía; nada que ver con el placer de haber culminado una actividad en contra de todos los pronósticos, nada que ver con los sentimientos de gratitud de algún grupo de provincia, nada que ver con las rosas en un escenario capitalino.



¿Saben? Para mí el reconocimiento que me ha movido el piso realmente fue el que me organizaron entre la UNEAC y la Agencia ahora en abril. La dirección del Maxim diseñó todo con un cuidado y un amor que me sacaron las lágrimas del año. Lloré públicamente como nunca en mi vida y sin pudor alguno, con la felicidad desvergonzada de sentirme querida. Y el Patio era el origen de todo. Y eso también me llenó de orgullo porque de esa manera quedaba borrada públicamente una etapa oscura y fea. Por lo que todo lo demás ha quedado en paisaje definitivamente.



Dice Gorki (Porno para Ricardo) en una canción “ellos se te empeñan tanto que te hacen odiarlo todo”. ¿Cuánto pudiera haber de verdad en ello?


Si supieran, el odio no se me da bien. Los que me conocen lo saben, aunque no soy Madre Teresa de Calcuta. Muchas veces he deseado borrar con una goma a más de una persona en mi vida, pero he aprendido a poner el hacha en pausa. Creo que cada cual debe hacer las cosas a su estilo y he de reconocer que hay a quienes les da resultado poner el hacha en play.



En la actualidad, a pesar de La Agencia, el rock cubano se enfrenta a nuevas limitantes, aún así se desarrolla entre muros y puertas que no se quieren abrir del todo, todavía se rebela y sueña. ¿Con qué sueña María?


Una Agencia que represente verdaderamente nacional e internacionalmente a todas las bandas profesionales del país en su catálogo, con un diseño de programación de conciertos de rock en los teatros de la ciudad, espacios televisivos más frecuentes que publiciten a las bandas nacionales de calidad profesionales o no. También con contar con respaldo suficiente por parte del Instituto de la Música para permitir la presencia de nuestras mejores bandas en festivales y eventos internacionales de rock, que le faciliten a la Agencia recursos para la creación de una fonoteca, biblioteca y videoteca especializada en el rock nacional e internacional; transporte para el Maxim: guagua, camión y transporte ligero, ¿qué tal? Me preguntaron con qué soñaba ¿no?



Este espacio es para que exprese lo que desee y se dirija a todas esas personas que siempre soñarán con los inolvidables momentos que pasaron en El Patio de María y con un mejor futuro para el rock cubano. Muchas gracias.


El Patio tuvo una magia especial. Era un laboratorio en el que se transformaban las personas. Nadie que pasó por allí quedó igual después. Los trabajadores todos se sumaron al trabajo con una incondicionalidad y entrega que era algo asombroso. No importaba de dónde vinieran ni su nivel cultural, gusto musical ni edad. Llevábamos una programación cultural que tuvo picos importantes como las peñas ”Sueño no más”, el “Te de Jorge” y el “Fandango del candil”, por donde pasaron figuras de la cultura nacional entre los que podemos recordar a Cesar Portillo de la Luz, Teresita Fernández, Digna Guerra, Fayad Jamis. Mario Daly y Manuel Molina fueron instructores de la Casa de Cultura. Tuvimos una comparsa infantil que ganó varios premios en el Carnaval Infantil de la ciudad compuesta por niños del barrio.



A la par hacíamos conciertos de rock. Nunca nos percatamos que éramos parte de un hecho milagroso: pretender hacer aquellos conciertos de rock sin tecnología apropiada ni en luces ni en sonido, en medio de un barrio que no tenía nada que ver con el género, en una instalación pequeña, sin experiencia en esos empeños y a pesar de eso, convocar a una gran cantidad de público. Tener el corazón en la boca hasta el último acorde porque todo podía fallar en cualquier momento, la luz podía irse, llover, el transporte no ir, la comida no conseguirse, los equipos romperse y no obstante, pensar que todo eso era normal. Decididamente aquello era una locura transitoria, pero de la que afortunadamente nunca nos percatamos.


Es imposible hacer un cierre sin agradecer a todos los que trabajaron allí y se entregaron sin reservas ayudando a sacar adelante cada concierto. No puedo dejar de destacar a tres personas entrañables que me acompañaron en aquel viaje: Fernando el primer sonidista; Roly, el primer productor del Patio y la incomparable Rosalía, nuestra productora hasta el final. Ella era parte importantísima del Patio, amiga incondicional, permanentemente dispuesta a trabajar en las ideas más locas, nos apoyó a todos absolutamente. Siempre estaba segura que si Rosy estaba, las cosas salían bien. No siempre se le ha hecho justicia y este es un buen lugar para agradecerle todo el esfuerzo, sudor, lágrimas, rabietas, risas, cigarros, cajitas y amor que nos regaló. Pedirle disculpas por las pesadeces que soportó de todos, dentro de los que me incluyo, y decirle que su nombre está muy ligado al Patio también.



Quisiera también agradecerle a todos los que aún recuerdan El Patio. Cada vez que se habla o escribe de él, se le rinde tributo a un empeñado colectivo que, a pesar de todos aquellos que se propusieron borrarlo, no lograron sacarlo del corazón de sus protagonistas, por lo que a la luz del tiempo, como hecho artístico y cultural, se mantiene válido, fuerte y positivo.

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Comentarios  

 
0 #1 RE: María Gattorno (31-5-2010)Javier Choly Parets 08-11-2011 22:04
Yo estuve en esa reunión cuando se le dió el nombre al Patio y aun recuerda el talento, el buen hacer y genialidad de nuestra María, todos los que tuvimos la suerte de trabajar con ella tenemso aun fresco ese buen sabor de boca, eres grande María, eres uníca. Un abrazo con todo mi corazón.

Javier Parets
Choly (ex-bajista de Zeus)
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