Abel Oliva, músico sin concesiones.

Por: Alejandro Cesar González Rodríguez
Villa Clara es una cantera inagotable de talentosos músicos dentro de la escena rockera nacional. Su seno ha parido tantos que sería imposible nombrarlos todos, más, sin ánimo de demeritar voluntades y aptitudes, Abel Oliva es uno de los más destacables que ha parido la provincia.

Este arquitecto, devenido en músico, tatuador, productor, arreglista, y recientemente inseminador de un segundo hijo, a pesar de la insistente tutela de la China, accedió a contar sus memorias a este servidor mediante una amena plática, acompañada por el siempre bienvenido café y el no menos importante cigarro.

Comencemos pues, a conocer la interesante historia de este músico de Metal cubano:

Abel Oliva Menéndez, según él, nació el 9 de enero de 1967, en el norteño pueblo de Caibarien, en el barrio de la Loma, a casi cinco cuadras del mar. Esta cercanía bien pudo despertar inclinaciones pesqueras, pero para nuestra suerte se inclinó hacia metas intelectuales, ingresando en séptimo grado a la vocacional Ernesto Guevara de Santa Clara. Aquí, como nos cuenta, comenzó por vez primera a descubrir el mundo mágico del rock: En la vocacional tenía amigos mayores, yo estaba en séptimo y ellos en décimo, onceno. Ellos oían la FM norteamericana, que transmitía mucha música rock, funk, country, y a mi no me interesaba nada de la música que se hacia en aquel momento en Cuba: Salsa, Son, Boleros, Danzón, etc. Pero cuando descubro esta otra forma de hacer música me doy cuenta de que esto era lo mío. A mí nunca se me olvida que una de las canciones que me hizo cogerle el gusto al rock fue:”I love Rock and Roll” de Joan Jet and Black heart ¡Fíjate tú que nombre!

Aquí comienza, una nueva etapa en la vida de Abelito, acompañado del Selena, descubre una nueva dimensión cultural, empieza la afluencia de conocimientos, las investigaciones, y cada vez se sumerge más en este alucinante mundo que tanto amamos.

Como siempre sucede, la música aúna multitudes, en su natal Caibarien comienza a integrarse a este mundo, a conseguir discos de acetato con lo que comenzaba a oírse por la época: Led Zeppelin, Black Sabbat, Beatles, además de la insustituible FM norteamericana, quien verdaderamente lo mantenía al tanto de lo que ocurría con este fenómeno. Recuérdese que era el principio de los años ochenta, por lo que nada, o casi nada de rock era difundido por la radio o la tv de nuestro país.A esta etapa siguió una de las más fecundas de su vida, pues entra en la Universidad de las Villas a estudiar la carrera de arquitectura: Aquí la cosa si era diferente, en la universidad si había una comunidad de raros que nos gustaba el rock, con nuestros pelos un poquito largos. En aquella época, años 86, 87, conozco a Franto Paul, quien era dos años menor que yo, estaba en primer año y yo en tercero. Ya él estaba oyendo cosas mas fuertes, Slayer, Metallica, Manowar, por lo que descubro un rock mas agresivo y mas crudo que lo que yo estaba acostumbrado a escuchar.

Cuando me gradúo, me compro una guitarra Musima y junto a unos amigos, tan o más locos que yo, armamos un grupo que se llamaba Nekrobiosis, una suerte de hard-core un poco tosco pero funcionó en su época. Tocamos varias veces en Caibarien, aunque no salimos de ahí, hicimos una grabación que pensaba desaparecida pero alguien allá la tiene, así que tengo que recuperarla, aunque sea para reírme de lo que hacia en aquel momento. El demo se llamaba Escuadrón de la muerte, tenía que ver con temas guerreristas, un poco inmaduro, pero bueno.

Se despierta así un insipiente compositor. Como es de esperar en un primer proyecto las cosas no salen perfectamente, por lo que esta banda desaparece al poco tiempo. Pero el muchachón aprende rápido, apunta bien y el segundo tiro da en el blanco, creándose uno de los binomios mas reconocidos en la historia del rock villaclareño. Dejemos que el mismo Abel nos cuente: Estaba loco por hacer otra banda, Franto había disuelto una banda que ahora no recuerdo el nombre, sólo sé que era de deth metal. Lo llamo por teléfono y le pregunto si quería hacer algo conmigo, acepta. Sólo nos separaban ochenta kilómetros, de Caibarién a Sagua, que era donde él vivía. Y aquí empieza la locura con Sectarium.

Cada nivel de la vida de Abel, se torna más interesante y aumenta en intensidad, estamos a punto de ver, en mi criterio personal, el nacimiento de una de las bandas más completas que ha formado a lo largo de su carrera. Paradójicamente esto sucede en los años más crudos de la economía cubana. Si ahora el transporte está malo, los instrumentos están prácticamente incosteables, ¿Cómo sería en pleno período especial?

Démosle una vez más la palabra al dueño de esta historia: Ya Franto estaba en quinto año de la universidad cuando empezamos la banda. Armar Sectarium fue una cosa tremenda, Franto hacía canciones en Sagua y yo hacía también en Caibarién, ensayaba con el baterista, pues éramos un trío: Franto tocaba el bajo y cantaba, yo tocaba la guitarra y el baterista hacía lo suyo, yo montaba mis canciones, le hacia las letras y las ensayaba. Cada quince días más o menos iba a Sagua, Franto tocaba en una guitarra las canciones que había hecho, me daba las letras, yo me las aprendía, viraba para Caibarién, las montaba, a los quince días venía Franto a un ensayo general, donde hacíamos las pruebas, corregíamos errores, arreglos. Así era la vida de Sectarium.

Me detengo en estas palabras, que cualquiera podría catalogar de simples bajo una rápida ojeada, para reflexionar sobre su profundo contenido aleccionador y ejemplarizante: Sacando cuentas como los locos, ambos, Franto y Abel, tendrían la edad de muchos jóvenes que en la actualidad pertenecen a bandas que hacen rock, que lo promocionan, sin embargo ellos nunca cejaron en sacrificios para impulsar su arte, para materializar lo que creían y amaban. Tal vez por eso se hizo tatuar a San Jorge dándole muerte al dragón, alegoría esta, que a mi modo de ver, demuestra el empeño por retos difíciles, por lo aparentemente imposible. Nótese que Sectarium se desarrolló bajo unas condiciones caóticas materialmente hablando: nada de tecnología digital, instrumentación arcaica, nada de internet ni fanzines en la isla, paupérrimo transporte. Aún algunos se quejan de las condiciones en las que tienen que lidiar con sus bandas. Sectarium surge y se desarrolla bajo los terribles 90´s en este país, cuando la hamburguesa era por carnet de identidad, cuando la bicicleta era el Lada de la población. Cuando hablar de la formación de un grupo era lanzarse a una aventura suicida, sin casi promoción, sin agencias de rock, sin festivales, sin absolutamente nada salvo el corazón y el ímpetu por lo que se ama. Aun así los logros producto del esfuerzo:

Antes de salir a dar nuestro primer concierto, que por desgracia no me acuerdo donde fue, grabamos en la emisora de Caibarién. Aquel demo nos abrió las puertas. En ese momento fue algo novedoso en Cuba e incluso a nivel underground internacional. El demo lo titulamos God Wrath y lo reseñaron muchas revistas y muchas compañías lo empezaron a distribuir sin pagarnos un centavo por supuesto, nos piratearon, como sucede habitualmente. Pirateado en el sentido que la distribución se hizo tan grande y se le dio tanta publicidad, acuérdese que en aquel momento está saliendo Sepultura, que tendría un par de discos creo, y esto ayudó a que cómo veníamos de un país desconocido, como ellos, además de la incidencia que tiene cuba en el mundo, atípica en el mundo del rock. Venir una banda de black-death, fue el punto que hizo que vendiera. No sé cuánto se vendió, lo que si sé que se distribuyó en casi todo el mundo.

Había una compañía, la SoundRayer, brasileña, que lo estaba distribuyendo. Después me hicieron un pago retroactivo, no con dinero, sino con discos, una caja, casi cien discos. Así que si me pagaron con eso, seguro que vendieron aún más. Estuvimos a punto de lanzar con ellos un 7ep, pero al final la cosa no se dio. En Francia lo estaba distribuyendo otra compañía independiente, ahora mismo no recuerdo el nombre, pero según me dijeron era bastante, pues me encontré otras distribuidoras por Checoslovaquia, por Rusia, en España. Sobre todo regadas por Europa que tenían la grabación y la estaban distribuyendo, que a su vez se las había proporcionado la compañía francesa.

Ya te digo, el demo abrió muchas puertas, nos escribieron muchos fanzines, salimos en la Kerrang, la Heavy Rock, en la Metallium, y zines del mundo entero. Aquí en Cuba tocamos bastante como Sectarium, participamos en aquel concierto del Carlos Marx, en el festival Rock entre amigos de Camagüey, auspiciado por Rhodas, en al Habana dimos unos cuantos conciertos, muy buenos en cuanto a audio. Por aquí por el centro: en Santa Clara, Caibarien, en los dos festivales que organicé por allá, con bastante asistencia de público. Eso fue por los años 93, 94, cuando casi no había festivales en Cuba. Recuerdo que estuvo el embrión de Mephisto, Destrozer. Desgraciadamente cuando estábamos preparando la segunda grabación de la banda, en los Condomí estudios de Santa Clara, sucede la trágica muerte de Franto y la banda para. Yo termino la grabación y me quedo sin ganas de seguir haciendo música, pues había estado con la banda casi cinco años, así que decidí encerrarme en la cápsula a trabajar la arquitectura.

Es de imaginarse tal reacción de su parte, pues aparte de la banda, lo unía una estrecha amistad con Franto. Pero por suerte, Abel no permanece inactivo por mucho tiempo, dando un giro en su carrera, demostrando así su eclecticismo musical, factor este que denota conocimiento y bagaje del arte que practica. En este periodo de inactividad concentra todo su tiempo en la terminación del segundo demo de Sectarium, el cual titula Larvae, y por supuesto dedicado a la memoria de su antiguo compañero y bajista de la banda. A raíz del paro creativo surge la propuesta de ser segunda guitarra en el reconocido grupo punk Eskoria, invitación aceptada debido al gusto por la citada banda, además de la amistad entre William, su director y él: Decido probar otra cosa, hasta ese momento todo lo que había hecho era hard-core o death metal ¿Por qué no probar con el punk? De probar estuve un año completo con Eskoria.

Al salir de esta banda, vuelve la atracción por Sagua, municipio con una tradición rockera establecida, donde ya estaba ensayando una banda nombrada Anger, a la cual se une cambiándole el nombre por Anger Seed debido a la similitud de una banda integrada por cubanos en los Estados Unidos. Alrededor de año y medio permanece este inquieto músico en sus filas, se separa y regresa a tiempo completo para Santa Clara dándose a la tarea, ya picando el 2000, de la formación de su actual banda C-men: C-men sale de la disolución de K.K, banda bien conocida a nivel nacional. Cuando están a punto de disolverse, Varela, el director, me llama y me propone hacer una banda nueva, es así, que con Conradito en las voces, julio Morales en el bajo y Elio Pablo en la batería, nace el grupo.

Santa Clara y Cuba nos conocemos la historia, algunos cambios de integrantes, un poco de variedad en el sonido, aunque siempre se ha mantenido en la onda del metal moderno. C-men ha producido tres demos: Shoking, Live, drink, Don´t Rest y Live an ´Unplugged. Este último con orientación al alternativo y al grunge. Denota pues, lo que comentaba en párrafos anteriores, esa mezcla musical de la que está echa este músico, capaz de explotar todas las opciones que brinda un pentagrama y hacer confluir la imaginación con sonidos y acordes: Del rock me gusta todo, la balada, el funk, el alternativo, la mezcla con otros estilos, el industrial.H e tratado en momentos de ir experimentando y mezclando. A mi me gusta mucho la música electrónica, de hecho mira este proyecto que estoy grabando, Naurea, le faltan las voces y hay tela por donde cortar, hay cerca de 17 temas, resume mi visión sobre la música industrial. También he hecho música para desfiles de moda y para teatro. Por lo demás te digo, aquí nací siendo músico y eso intento hacer, mientras me guste lo que hago seguiré trabajando, ahora con C-men y Naurea, mañana no sé, siempre que tenga amigos que me acompañen en esto. Si no, me quedo con mi computadora, esa no protesta y me sigue en mis inventos.

Ojalá la suerte lo acompañe, es bueno tener en nuestras filas a un músico de semejante estirpe. Aprendamos, ¿Por qué no? De semejante tesón, madures y profesionalismo, Abel Oliva Menéndez ha contribuido con su esfuerzo a formar lo que es hoy el rock cubano. A demostrado ser un músico sin concesiones.