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Comencemos pues, a conocer
la interesante historia de este músico de Metal cubano:
Abel Oliva Menéndez, según él, nació
el 9 de enero de 1967, en el norteño pueblo de Caibarien,
en el barrio de la Loma, a casi cinco cuadras del mar. Esta
cercanía bien pudo despertar inclinaciones pesqueras,
pero para nuestra suerte se inclinó hacia metas intelectuales,
ingresando en séptimo grado a la vocacional Ernesto
Guevara de Santa Clara. Aquí, como nos cuenta, comenzó
por vez primera a descubrir el mundo mágico del rock:
En la vocacional tenía amigos mayores, yo estaba en
séptimo y ellos en décimo, onceno. Ellos oían
la FM norteamericana, que transmitía mucha música
rock, funk, country, y a mi no me interesaba nada de la música
que se hacia en aquel momento en Cuba: Salsa, Son, Boleros,
Danzón, etc. Pero cuando descubro esta otra forma de
hacer música me doy cuenta de que esto era lo mío.
A mí nunca se me olvida que una de las canciones que
me hizo cogerle el gusto al rock fue:”I love Rock and
Roll” de Joan Jet and Black heart ¡Fíjate
tú que nombre!
Aquí comienza, una nueva
etapa en la vida de Abelito, acompañado del Selena,
descubre una nueva dimensión cultural, empieza la afluencia
de conocimientos, las investigaciones, y cada vez se sumerge
más en este alucinante mundo que tanto amamos.
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Como siempre sucede,
la música aúna multitudes, en su natal
Caibarien comienza a integrarse a este mundo, a conseguir
discos de acetato con lo que comenzaba a oírse
por la época: Led Zeppelin, Black Sabbat, Beatles,
además de la insustituible FM norteamericana,
quien verdaderamente lo mantenía al tanto de
lo que ocurría con este fenómeno. Recuérdese
que era el principio de los años ochenta, por
lo que nada, o casi nada de rock era difundido por la
radio o la tv de nuestro país.A esta etapa siguió
una de las más fecundas de su vida, pues entra
en la Universidad de las Villas a estudiar la carrera
de arquitectura: Aquí la cosa si era diferente,
en la universidad si había una comunidad de raros
que nos gustaba el rock, con nuestros pelos un poquito
largos. En aquella época, años 86, 87,
conozco a Franto Paul, quien era dos años menor
que yo, estaba en primer año y yo en tercero.
Ya él estaba oyendo cosas mas fuertes, Slayer,
Metallica, Manowar, por lo que descubro un rock mas
agresivo y mas crudo que lo que yo estaba acostumbrado
a escuchar. |
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Cuando me gradúo, me
compro una guitarra Musima y junto a unos amigos, tan o más
locos que yo, armamos un grupo que se llamaba Nekrobiosis,
una suerte de hard-core un poco tosco pero funcionó
en su época. Tocamos varias veces en Caibarien, aunque
no salimos de ahí, hicimos una grabación que
pensaba desaparecida pero alguien allá la tiene, así
que tengo que recuperarla, aunque sea para reírme de
lo que hacia en aquel momento. El demo se llamaba Escuadrón
de la muerte, tenía que ver con temas guerreristas,
un poco inmaduro, pero bueno.
Se despierta así un
insipiente compositor. Como es de esperar en un primer proyecto
las cosas no salen perfectamente, por lo que esta banda desaparece
al poco tiempo. Pero el muchachón aprende rápido,
apunta bien y el segundo tiro da en el blanco, creándose
uno de los binomios mas reconocidos en la historia del rock
villaclareño. Dejemos que el mismo Abel nos cuente:
Estaba loco por hacer otra banda, Franto había disuelto
una banda que ahora no recuerdo el nombre, sólo sé
que era de deth metal. Lo llamo por teléfono y le pregunto
si quería hacer algo conmigo, acepta. Sólo nos
separaban ochenta kilómetros, de Caibarién a
Sagua, que era donde él vivía. Y aquí
empieza la locura con Sectarium.
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Cada
nivel de la vida de Abel, se torna más interesante
y aumenta en intensidad, estamos a punto de ver, en
mi criterio personal, el nacimiento de una de las bandas
más completas que ha formado a lo largo de su
carrera. Paradójicamente esto sucede en los años
más crudos de la economía cubana. Si ahora
el transporte está malo, los instrumentos están
prácticamente incosteables, ¿Cómo
sería en pleno período especial? |
Démosle una vez más
la palabra al dueño de esta historia: Ya Franto estaba
en quinto año de la universidad cuando empezamos la
banda. Armar Sectarium fue una cosa tremenda, Franto hacía
canciones en Sagua y yo hacía también en Caibarién,
ensayaba con el baterista, pues éramos un trío:
Franto tocaba el bajo y cantaba, yo tocaba la guitarra y el
baterista hacía lo suyo, yo montaba mis canciones,
le hacia las letras y las ensayaba. Cada quince días
más o menos iba a Sagua, Franto tocaba en una guitarra
las canciones que había hecho, me daba las letras,
yo me las aprendía, viraba para Caibarién, las
montaba, a los quince días venía Franto a un
ensayo general, donde hacíamos las pruebas, corregíamos
errores, arreglos. Así era la vida de Sectarium.
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Me
detengo en estas palabras, que cualquiera podría
catalogar de simples bajo una rápida ojeada,
para reflexionar sobre su profundo contenido aleccionador
y ejemplarizante: Sacando cuentas como los locos, ambos,
Franto y Abel, tendrían la edad de muchos jóvenes
que en la actualidad pertenecen a bandas que hacen rock,
que lo promocionan, sin embargo ellos nunca cejaron
en sacrificios para impulsar su arte, para materializar
lo que creían y amaban. Tal vez por eso se hizo
tatuar a San Jorge dándole muerte al dragón,
alegoría esta, que a mi modo de ver, demuestra
el empeño por retos difíciles, por lo
aparentemente imposible. Nótese que Sectarium
se desarrolló bajo unas condiciones caóticas
materialmente hablando: nada de tecnología digital,
instrumentación arcaica, nada de internet ni
fanzines en la isla, paupérrimo transporte. Aún
algunos se quejan de las condiciones en las que tienen
que lidiar con sus bandas. Sectarium surge y se desarrolla
bajo los terribles 90´s en este país, cuando
la hamburguesa era por carnet de identidad, cuando la
bicicleta era el Lada de la población. Cuando
hablar de la formación de un grupo era lanzarse
a una aventura suicida, sin casi promoción, sin
agencias de rock, sin festivales, sin absolutamente
nada salvo el corazón y el ímpetu por
lo que se ama. Aun así los logros producto del
esfuerzo: |
Antes de salir a dar nuestro
primer concierto, que por desgracia no me acuerdo donde fue,
grabamos en la emisora de Caibarién. Aquel demo nos
abrió las puertas. En ese momento fue algo novedoso
en Cuba e incluso a nivel underground internacional. El demo
lo titulamos God Wrath y lo reseñaron muchas revistas
y muchas compañías lo empezaron a distribuir
sin pagarnos un centavo por supuesto, nos piratearon, como
sucede habitualmente. Pirateado en el sentido que la distribución
se hizo tan grande y se le dio tanta publicidad, acuérdese
que en aquel momento está saliendo Sepultura, que tendría
un par de discos creo, y esto ayudó a que cómo
veníamos de un país desconocido, como ellos,
además de la incidencia que tiene cuba en el mundo,
atípica en el mundo del rock. Venir una banda de black-death,
fue el punto que hizo que vendiera. No sé cuánto
se vendió, lo que si sé que se distribuyó
en casi todo el mundo.
Había una compañía, la SoundRayer, brasileña,
que lo estaba distribuyendo. Después me hicieron un
pago retroactivo, no con dinero, sino con discos, una caja,
casi cien discos. Así que si me pagaron con eso, seguro
que vendieron aún más. Estuvimos a punto de
lanzar con ellos un 7ep, pero al final la cosa no se dio.
En Francia lo estaba distribuyendo otra compañía
independiente, ahora mismo no recuerdo el nombre, pero según
me dijeron era bastante, pues me encontré otras distribuidoras
por Checoslovaquia, por Rusia, en España. Sobre todo
regadas por Europa que tenían la grabación y
la estaban distribuyendo, que a su vez se las había
proporcionado la compañía francesa.
Ya te
digo, el demo abrió muchas puertas, nos escribieron
muchos fanzines, salimos en la Kerrang, la Heavy Rock,
en la Metallium, y zines del mundo entero. Aquí
en Cuba tocamos bastante como Sectarium, participamos
en aquel concierto del Carlos Marx, en el festival Rock
entre amigos de Camagüey, auspiciado por Rhodas,
en al Habana dimos unos cuantos conciertos, muy buenos
en cuanto a audio. Por aquí por el centro: en
Santa Clara, Caibarien, en los dos festivales que organicé
por allá, con bastante asistencia de público.
Eso fue por los años 93, 94, cuando casi no había
festivales en Cuba. Recuerdo que estuvo el embrión
de Mephisto, Destrozer. Desgraciadamente cuando estábamos
preparando la segunda grabación de la banda,
en los Condomí estudios de Santa Clara, sucede
la trágica muerte de Franto y la banda para.
Yo termino la grabación y me quedo sin ganas
de seguir haciendo música, pues había
estado con la banda casi cinco años, así
que decidí encerrarme en la cápsula a
trabajar la arquitectura. |
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Es de imaginarse tal reacción
de su parte, pues aparte de la banda, lo unía una estrecha
amistad con Franto. Pero por suerte, Abel no permanece inactivo
por mucho tiempo, dando un giro en su carrera, demostrando
así su eclecticismo musical, factor este que denota
conocimiento y bagaje del arte que practica. En este periodo
de inactividad concentra todo su tiempo en la terminación
del segundo demo de Sectarium, el cual titula Larvae, y por
supuesto dedicado a la memoria de su antiguo compañero
y bajista de la banda. A raíz del paro creativo surge
la propuesta de ser segunda guitarra en el reconocido grupo
punk Eskoria, invitación aceptada debido al gusto por
la citada banda, además de la amistad entre William,
su director y él: Decido probar otra cosa, hasta ese
momento todo lo que había hecho era hard-core o death
metal ¿Por qué no probar con el punk? De probar
estuve un año completo con Eskoria.
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Al salir de esta banda, vuelve la atracción
por Sagua, municipio con una tradición rockera
establecida, donde ya estaba ensayando una banda nombrada
Anger, a la cual se une cambiándole el nombre
por Anger Seed debido a la similitud de una banda
integrada por cubanos en los Estados Unidos. Alrededor
de año y medio permanece este inquieto músico
en sus filas, se separa y regresa a tiempo completo
para Santa Clara dándose a la tarea, ya picando
el 2000, de la formación de su actual banda
C-men: C-men sale de la disolución de K.K,
banda bien conocida a nivel nacional. Cuando están
a punto de disolverse, Varela, el director, me llama
y me propone hacer una banda nueva, es así,
que con Conradito en las voces, julio Morales en el
bajo y Elio Pablo en la batería, nace el grupo.
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Santa Clara y Cuba nos conocemos
la historia, algunos cambios de integrantes, un poco de variedad
en el sonido, aunque siempre se ha mantenido en la onda del
metal moderno. C-men ha producido tres demos: Shoking, Live,
drink, Don´t Rest y Live an ´Unplugged. Este último
con orientación al alternativo y al grunge. Denota
pues, lo que comentaba en párrafos anteriores, esa
mezcla musical de la que está echa este músico,
capaz de explotar todas las opciones que brinda un pentagrama
y hacer confluir la imaginación con sonidos y acordes:
Del rock me gusta todo, la balada, el funk, el alternativo,
la mezcla con otros estilos, el industrial.H e tratado en
momentos de ir experimentando y mezclando. A mi me gusta mucho
la música electrónica, de hecho mira este proyecto
que estoy grabando, Naurea, le faltan las voces y hay tela
por donde cortar, hay cerca de 17 temas, resume mi visión
sobre la música industrial. También he hecho
música para desfiles de moda y para teatro. Por lo
demás te digo, aquí nací siendo músico
y eso intento hacer, mientras me guste lo que hago seguiré
trabajando, ahora con C-men y Naurea, mañana no sé,
siempre que tenga amigos que me acompañen en esto.
Si no, me quedo con mi computadora, esa no protesta y me sigue
en mis inventos.
Ojalá la suerte lo acompañe, es bueno tener
en nuestras filas a un músico de semejante estirpe.
Aprendamos, ¿Por qué no? De semejante tesón,
madures y profesionalismo, Abel Oliva Menéndez ha contribuido
con su esfuerzo a formar lo que es hoy el rock cubano. A demostrado
ser un músico sin concesiones.
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