Desde que la primera banda cubana salió a escena, el movimiento ha sido imparable, siempre salvando obstáculos y empujando muros. Algunos de desmoronan producto de la voluntad y la perseverancia, otros permanecen impasibles por los tiempos de los tiempos.
Cada banda cubana, con mayor o menor suerte trata de sobrevivir y dejar constancia sonora. El demo (cinta demostrativa) es el recurso asequible para difundir material en los pocos medios de comunicación que difunden el rock dentro de nuestro verde caimán, aunque si nos ponemos a pensar y estudiamos el mercado internacional, ya este (el demo) es insuficiente y poco aconsejable.
Analizando nuestro contexto, ha sido probado que el movimiento debe ser independiente, de hecho hace bastante tiempo que lo es, por lo que cada banda que ha marcado espacio en la escena nacional debe aventurarse, mas que a un demo por año, a un disco en el mismo periodo de tiempo.
Disco, con todas las de la ley. Si sacamos cuentas ninguna disquera promueve nuestra música, así que sólo las bandas graban, distribuyen y promueven el material. Los seguidores nos tenemos que conformar con 3 o 4 canciones grabadas con clase media y la mayoría de las veces con pobre factura grafica en la presentación de las mismas. Aclaro que un disco no se hace con 12 o 13 canciones y ya. El mismo lleva un concepto más general y con una producción más elaborada, un producto artístico con todas las de la ley.
Otra de las grandes desventajas constituye el aspecto internacional. No es lo mismo un currículo formado por varios discos independientes que por varios demos independientes, esto denota poco profesionalismo y menos creatividad a la hora de vender nuestra música e imagen.
Si nos fijamos bien, nadie paga el precio del demo, gastos de envío, más plusvalía por un puñado de canciones con una calidad aceptable, máxime cuando el negocio de la música esta decayendo y tantas bandas se mudan a la independencia fonográfica.
El mercado dicta las leyes y todo funciona según estas. ¿Seguiremos pues con demos de palo? Es muy cierto que las grabaciones cuestan, aunque la inversión es rentable desde la promoción, al menos con frecuencia anual. Se invierte tiempo y recurso, pero se gana cualitativamente, cuando tenemos en la mano un repertorio lo mas completo posible, buena calidad de sonido, buena producción y buena presentación.
Creo que el esfuerzo valdría la pena, aunque ya hagamos demasiado para sobrevivir en la tierra de Martí.
|