Articulo Originalmente publicado en Centro Informativo Cubano
¿Qué es un fanzine? Un fanzine es una publicación non-profit, no profesional y realizada por personas (o fanáticos) a las que tal labor les reporta un beneficio personal (espiritual) no económico. Un zine es cualquier publicación dedicada a un medio concreto de la cultura popular, sin ánimo de lucro y distribuido en el mercado no oficial, underground e independiente. Es aquí donde el espíritu del “Do it Yourself”, tan ligado al punk y al indie rock desde sus orígenes, se manifiesta, al no contar con los canales de distribución adecuados o los que dicta el mainstream. Surgen como respuesta a unos medios que ignoran lo que no es comercial, políticamente correcto o no les conviene.
Hacer un fanzine cuesta mucho esfuerzo y sacrificio, más el riesgo económico que conlleva (es casi como un suicidio comercial), pero para los locos intrépidos que se arriesgan, el placer es único y extremadamente personal. Surge del deseo de verter al exterior un poco del interior de uno mismo, al margen de modas, gustos y corrientes. No hay reglas, no hay censura, solo la que tú mismo te auto impongas, todo vale con tal de que esté de espaldas al kiosco. Su filosofía es expresar las inquietudes, gustos y predilecciones del editor. La gente tiene ganas de decir cosas sobre los temas que le apasionan, les preocupa o les molesta y no tienen otro espacio donde plasmarlo. No es más que el deseo, la pasión y la necesidad por contar y decir sobre temas que les inquietan o les conmueven.
En nuestro contexto, el fanzine es una publicación hecha principalmente para apoyar y ayudar a esas nuevas agrupaciones que recién comienzan a darse a conocer, ayudar a que esa energía positiva que tenemos en común todos lo que amamos el rock vaya adelante y a la difusión de ideas socio-culturales que traten de cambiar o mejorar nuestro entorno, aunque creo que actualmente la mayoría de los fanzines fallan en los mencionados puntos. Si un zine sirve para ayudar a las bandas, que en el caso de Cuba no tienen el apoyo de ninguna disquera, son ignorados por las instituciones, y están luchando por sacar adelante sus producciones de manera totalmente independiente con sus propios recursos, ¿cómo pueden algunos fanzines ignorar el trabajo de estos grupos? Recordemos que el potencial nuestro es amplio y variado cuando nos referimos al rock y la música alternativa, no todo es metal. Hay muy buenos grupos y proyectos a los que todavía más del 60 por ciento de los fanzines ignoran o desprecian su trabajo, y con posiciones sectarias como esta no creo que haya un real apoyo a la escena de parte de estos editores. Vale que quieras publicar lo que te dé tu real gana si a fin de cuentas eres quien pasa el trabajo e inviertes tu dinero haciéndolo, pero no me parece válido que un fanzine (en nuestro caso particular que hay tan pocos) solo publique a grupos de un estilo equis en detrimento de otros solo porque según su criterio no los consideran rock o metal.
El tema de la crítica es algo más polémico y controvertido. Salvo pequeñas discrepancias, supongo (y espero suponer bien) que todos guardamos una estrecha relación con nuestros principios e ideales. No creo que sea un cliché decir que el rock tiene implícitas ideas revolucionarias de igualdad, hermandad, rebeldía, justicia social, etc. Tampoco se trata de aceptarlo todo sin cuestionarse nada, pues por lo menos a mí, me resulta tedioso abrir un zine y no ver ni una sola referencia, artículo o columna de crítica, polémica u opinión, ya que así me parecen vacíos de contenido. Me gusta pensar que todo esto es más que una simple escena musical, bonitas palabras de unidad e igualdad, respeto, solidaridad, apoyo mutuo…. que luego no se concretan en la realidad. Me gusta identificar el rock con actitud, independencia, libre pensamiento e irreverencia, quizás porque también me gusta pensar que se puede crear o cambiar algo desde nuestro mundo.
Los nuevos medios técnicos y su relativamente fácil alcance, han traído la aparición de cierta cantidad de fanzines (no tantos como sería deseable), aunque algunos de ellos parecen estar más preocupados por la presentación (importante, ojo) y por las foticos que por el contenido y el mensaje real, vacíos en cuerpo y alma, sin esencia. Me gusta abrir un zine y captar ese espíritu...es algo que no se puede describir, simplemente lo abres y te transmite honestidad.
Afortunadamente, siempre tendremos buenos fanzines que verdaderamente recojan el espíritu de todo esto que hemos dicho. En estos momentos, uno de los objetivos básicos de las publicaciones independientes que se hacen en Cuba es definir una línea editorial acorde a los intereses estéticos de sus creadores y así se pueda lograr una personalización de estas revistas, pues hay que evitar la peligrosa uniformidad que estuvo invadiendo las páginas de los fanzines cubanos (principalmente los dedicados al metal) al auto-titularse como defensores de un supuesto underground.
Años atrás había más diversidad musical entre los grupos cubanos y los fanzines en su mayoría parecían clones unos de otros. En estos momentos un montón de grupos suenan muy parecidos entre sí y los fanzines han ido ganando en variedad y diversidad de contenido, aunque no en la cantidad y calidad suficiente como para estar satisfechos. Las publicaciones independientes de música rock que se hacen en Cuba seguimos teniendo un montón de defectos, sobre todo porque ninguno de los editores es graduado, posee título o estudios de musicología, periodismo o filología, pero, aunque tenemos espacios comunes, conservamos nuestras diferencias. La diversidad no se logra solo con la apertura hacia otros estilos dentro del rock, sino fundamentalmente con una visión distinta, personal, original. Un zine no debe convertirse en un simple vehículo para la promoción de los grupos, debe también incluir la personalidad del editor: sin ataduras, sin vicios, sin paternalismo, imparcial y sin compromisos con algún ‘’socio’’, defendiendo sus conceptos y apreciaciones más que la simple reproducción de bios y entrevistas. En fin, honest and no mercy.
Los fanzines han venido a cubrir y a llenar ese espacio o laguna editorial a falta de publicaciones oficiales que se ocupen del tema. La fenecida Jarock de Café no podía cubrir ella sola toda la información en torno al rock debido precisamente a su inestabilidad en su tirada y edición. La información acerca de la escena rockera en Cuba solo había sido cubierta por los fanzines, pero creo que es importante que los dos tipos de publicaciones (o extremos) coexistan, la oficial y las independientes, y luego que cada cual saque sus propias conclusiones. La actualidad acerca de lo que sucedía en nuestra escena, reportes y la información constante sobre el rock la han dado ininterrumpidamente (con sus altas y sus bajas) los fanzines desde 1992, y aunque la Jarock de Café fue hecha, aparentemente, para cubrir ese déficit de información, nunca logró una salida estable.
Creo que lo más importante en estos momentos es mantener la continuidad, pues por diversos motivos, a la mayoría de los editores de fanzines se nos hace muy difícil continuar con nuestra labor. Todos afirman que los canales de comunicación convencionales no representan sus gustos e intereses y no los representaran nunca mientras mande la publicidad y lo políticamente correcto. ¿Seremos capaces de NO dejarnos engullir por el sistema? Creo que si, a pesar de todo. Siempre habrá gente dispuesta a fanzinear. Desde aquí quiero enviar un abrazo a todos los zines hermanos y colegas fanzinerosos que luchan día a día por lograr que nuestra escena rock, la de Cuba, sea reconocida y respetada, y que nuestras voces se hagan escuchar y sentir.